Favorecer a quienes realizan sus importaciones de manera correcta y buscarles las vueltas a quienes pertenecen al conocido ‘comercio tóxico’ a través del Registro de Importadores es una buena medida de lucha contra el fraude fiscal por parte del Gobierno del presidente Vivas.
Un sistema que va a depender del organismo autónomo Servicios Tributarios y que supone, de entrada, la inclusión de oficio de todos los importadores y la salida del Registro de quienes cometan algún tipo de engaño al organismo, como por ejemplo, una valoración por debajo de la válida.
Quienes lo cumplan tendrán la posibilidad de gestionar telepáticamente todo los trámites para el despacho de la mercancía, mientras que, en sentido contrario, deberán hacerlo de manera presencial y además se les exigirá un aval.
En definitiva, son trabas y problemas para que dejen de buscar la salida comercial por Ceuta con destino a Marruecos. Un comercio, que, por supuesto, no deja ninguna riqueza en nuestra ciudad.





