La presentación de los Presupuesto Generales del Estado para el ejercicio 2018 ha desvelado, por fin, las verdaderas intenciones que el Gobierno de la Nacion tiene en cumplir ciertas promesas efectuadas a los gobiernos autonómicos.
En el caso de Ceuta, los 27,7 millones de euros han sabido a poco, después del último pliego de peticiones que el Gobierno de la Ciudad extendió en los diferntes ministerios y de las esperanzas puestas en que todos los proyectos se llegaran a ejecutar.
El mayor ejemplo es la ampliación y modernización de la frontera del Tarajal, que tras hacer la cuentas, con lo destinado en los presupuestos, las cifras no cuadran. La partida en Fomento no alcanza para concluir esta obra tan solicitada y ansiada por la Ciudad.
Para poder cubrir el coste de esta obra, se tendrá que dilatar hasta el 2021, contestando así a la gran pregunta de cuándo Ceuta podrá ver una frontera funcional y fluida.
Otro de los aspectos que ha generado controversia es la asignación dedicada a educación, ya que se supone que a través de estos presupuestos se prevé construir un nuevo instituto y una escuela de Educación Infantil, para lo que se destinarán, 7,3 y 6,2 millones respectivamente. Sin embargo, algunos grupos políticos también cuestionan que no es suficiente para las necesidades que apremia la ciudad.
Por último, y no menos importante, es la aportación al sector salud, ya que supuestamente la remodelación del Centro de Salud del Tarajal también deberá salir de esta partida presupuestaria.






