Lo fácil cuando uno ya ha demostrado todo es irse, sobre todo cuando los tiempos marcados por la crisis y el bronco discurso de los de siempre no acompañan. Eso es lo fácil pero no lo responsable. Juan Vivas ha optado por lo segundo, por continuar en política cuando ya nada tiene que demostrar. Está dispuesto a marcar el penalti, como dijo ayer usando una comparativa futbolística. Está dispuesto para defender a un partido que necesita un líder claro sobre todo en unos momentos en los que no caben las medias tintas, mucho menos la cobardía.
Ceuta se juega mucho. Ceuta se juega su futuro y lo más preciado que tiene, la convivencia. Ceuta se juega que sigamos viviendo como vecinos, sin recelos, sin odios y sin miedos. Por eso mismo hace falta consistencia política y moderación. Este viernes Vivas consiguió un respaldo absoluto de su partido, el 100% de los votos. La democracia interna en el PP ha hablado y lo ha hecho apostando por lo que conocen, por lo que puede considerarse marca segura por lo que demuestra. Ahora se presenta un duro camino de trabajo y una política más abierta y adecuada. Al PP le falta salir más, abrir más su sede, ser más abiertos, tener relaciones más fluidas y constantes en el ámbito de la comunicación para recuperar la marca de partido en unos momentos delicados y complejos. Cuentan con el respaldo de la dirección y la unidad, que no es poco.






