Lo del dragado del Foso se presenta como un culebrón, esas obras que nacen mal, avanzan peor y nunca terminan. Durante años hubo un bloqueo provocado por la nefasta gestión política del que nadie se responsabilizó.
Aquí, una y otra administración se arrojaban la pelota, pasaban los años, y nada se hacía. Las quejas se publicaban en prensa, se advertía de la posibilidad de accidentes -de hecho, los hubo-, pero los gestores de este pueblo seguían mirando hacia otro, teniendo la cartera caliente, pero las ganas de trabajar durmiendo el sueño de los justos.
El inicio del dragado no empezó con el pie debido: retrasos, lentitud, parones... y al final llegamos al verano sin cumplir con los objetivos.
Ahora, metidos los pies en el invierno, ni siquiera saben decirnos cuándo comenzarán las actuaciones. Hablan de informes que ni conocen (¿no se habían hecho ya?), de especies que se deben proteger, pero que hasta hace poco nada les importaban, de análisis que tienen que hacerse (¿no estaba todo medido al detalle?).
No hay un compromiso claro ni tampoco parece que en un tiempo breve se le dé un giro a la situación. Al menos, públicamente no nos hablan con la claridad que exige este tema. El dragado se ha presentado en sociedad como una auténtica chapuza que veremos cómo termina.
Este pasado verano hubo varios accidentes en el Foso, salieron en prensa, hubo pruebas gráficas de todo, pero ninguna autoridad exigió explicaciones ni reconoció que se está ante una falta absoluta de seriedad.
Este 2026 veremos qué conejo sacan de la chistera para vendernos el truco que ya nadie se cree.






