Dos encapuchados apuñalaron ayer al propietario de una tienda de comestibles de la barriada Juan Carlos en un intento de robo que fue frustrado gracias a la resistencia del dueño de este establecimiento y a la pronta reacción de los vecinos que acudieron a los gritos de la víctima.
Se da la circunstancia de que es la esposa del agredido la regente del establecimiento y la que habitualmente atiende el negocio, aunque ayer fue su marido el que se encargó de abrir la tienda. A los pocos minutos de su apertura al público, a las nueve de la mañana, dos encapuchados se introdujeron en el local armados con sendos cuchillos de hoja larga, según ha comentado la propietaria de la tienda a ‘El Faro’. Allí lo amenazaron para que les entregara la recaudación, pero al no ceder a sus exigencias, uno de los encapuchados le apuñaló en el brazo.
Los gritos de auxilio del agredido llamaron la atención de los vecinos que a esa hora tan temprana paseaban por la barriada y se acercaron a comprobar qué estaba ocurriendo. Fue entonces cuando los dos encapuchados se dieron a la fuga sin lograr su objetivo de culminar el robo.
Hasta el lugar de la agresión se personaron varios efectivos de la Policía Nacional que fueron los que trasladaron al herido hasta el hospital universitario donde le cogieron 14 puntos, aunque no fue necesario su ingreso en el centro hospitalario, por lo que se recupera de sus heridas en su propio domicilio. Su esposa se lamenta de la “tardanza” de los efectivos médicos, lo que obligó a los propios funcionarios del CNP a trasladar al herido hasta el hospital. “Si mi marido no llega a defenderse con el brazo lo matan y si la Policía llega a tardar más se hubiera desangrado”.
Inseguridad
Estos hechos que, lejos de ser aislados, se viven cada vez con mayor frecuencia no sólo en esta, sino en otras barriadas, está llevando a los vecinos a plantearse medidas más contundentes a fin de conseguir una seguridad que en la mayoría de los casos brilla por su ausencia, “si hace falta que salgamos a la calle a manifestarnos lo vamos a hacer”, comentan.
Desde la asociación de vecinos de Juan Carlos I se quejan de la escasez de efectivos policiales, “la Nacional pasa con el coche cada dos o tres horas, pero no se llegan a bajar, sólo van de paso y eso no es suficiente”.
Una vez ocurrido el accidente, varios zetas del CNP sí recorrieron la zona, según apunta la esposa del agredido, a la par que añade “no tener sentido que ahora pasen, no tiene lógica que esperen a que ocurra algo para patrullar por aquí”.
Repunte de violencia
No es esta la única zona donde se producen estos actos delictivos, en las cercanías la barriada de Los Rosales también vive un repunte de delincuencia difícilmente soportable para los vecinos. “En esta barriada también están viviendo muchos atracos, tanto a personas como a tiendas, tirones de bolsos y quema de vehículos. No podemos soportarlo más”, indican desde el movimiento vecinal de Juan Carlos I, pidiendo a gritos una pronta solución ante la oleada de actos delictivos que sufren ambas barriadas.
Antecedentes
A mano armada
Los robos con violencia no son, desgraciadamente para los vecinos de Juan Carlos, hechos desconocidos. Hace unos cinco años, un kiosco de la barriada fue también objeto de un robo con intimidación cuando un encapuchado encañonó al propietario del negocio para sustraer la recaudación de la caja.
Agresiones
A principios de enero, fue un miembro de la institución benéfica de la Cruz Roja la víctima de esta delincuencia emergente en la ciudad. Durante el traslado de una paciente en una ambulancia recibió el impacto de una balín cerca del ojo mientras circulaba por las cercanías de Los Rosales, zona también conflictiva en materia de delincuencia.
Quema de vehículos
La quema de vehículos es una de las prácticas más habituales en los últimos tiempos en esta zona de la periferia de la ciudad. Hace dos semanas fueron hasta tres los coches destrozados mediante este sistema, por lo que los vecinos reclaman más medidas de seguridad para evitar esta violencia.






