Agentes de Seguridad Nacional y Aduanas de la comisaría de Policía de Bab Sebta, el lado fronterizo marroquí, han llevado a cabo dos operativos antidroga en las últimas horas que se han saldado con detenciones y decomisos de hachís y Rivotril en el cruce que separa Ceuta de Marruecos.
Todas estas actuaciones forman parte de los controles que se desarrollan en vehículos que circulan hacia un país u otro, buscando alimentar los negocios ilegales asociados al tráfico de drogas.
Con el fin de la Operación Paso del Estrecho, aumenta el flujo de vehículos y también los intentos de tráfico de sustancias ilegales.
Un hombre de 39 años con 2.400 pastillas de Rivotril

En uno de los casos, se procedió al arresto en la noche de este sábado de un hombre de 39 años que cruzaba el paso fronterizo con el coche cargado de pastillas.
En concreto, tal y como informan medios marroquíes como Tanjanews, portaba 2.400 pastillas de Rivotril. Se estudia su posible relación con un caso internacional de contrabando de drogas y sustancias psicotrópicas que está bajo investigación.
El varón fue arrestado en el transcurso de un operativo policial, cuando pretendía el cruce con el lote de pastillas escondidas en el vehículo. Pastillas cuyo consumo preocupa a las autoridades marroquíes, al igual que la entrada de cocaína.
El sospechoso ha sido sometido a una investigación judicial por si tiene relación con otras posibles ramificaciones de esta actividad delictiva.
Un francés con 42 kilos de hachís

El otro operativo antidroga tuvo lugar en la tarde de este sábado, tal y como avanza el medio Goud. Los aduaneros destinados en Bab Sebta, en coordinación con la Policía marroquí, frustraron un intento de contrabando de 42 kilos de hachís.
Se detuvo a un francés de 38 años que ocultaba en varios huecos de la estructura del vehículo esa droga, con el ánimo de cruzar así a Ceuta.
El valor de la droga incautada se estima en unos 70.000 dirhams y pretendía pasar el filtro que separa ambos países.
Más medios de control en frontera
Los operativos antidroga desarrollados en Marruecos se han visto fortalecidos con más medios para la detección del hachís que busca sortear el filtro hacia Ceuta.
Se dispone de un escáner de rayos X portátil que opera mediante la tecnología de retrodispersión, así como cámaras de vigilancia en todos los puntos del paso que funcionan con un sistema inteligente de análisis de imágenes y vídeo.
A todo ello se ha sumado el aumento de medios para el registro de los vehículos susceptibles de estar implicados en tráfico de drogas.
Tarajal, la puerta de la droga
El Tarajal se erige en puerta de entrada de la droga procedente de Marruecos, es el filtro que buscan sortear los eslabones de las redes de narcotraficantes.
Entra en Ceuta hachís y salen pastillas hacia Marruecos. Es una vía constante para la comisión de delitos en la que los controles de las fuerzas de seguridad se centran en mermar ese tráfico y golpear a las redes que mueven muchísimo dinero a costa de esta práctica delincuencial.
En los últimos meses no solo ha habido decomisos de hachís sino también de psicotrópicos además de cocaína.
Así, a finales de julio fue detenida una ceutí con casi 5 kilos de esta sustancia escondidos en el coche que conducía, siendo, de hecho, uno de los operativos más destacados enmarcado en la lucha antidroga que llevan a cabo en frontera.
Bab Sebta, punto de controles antidroga
Bab Sebta, nombre con el que Marruecos designa el cruce fronterizo con Ceuta, vuelve a situarse en el centro de una intervención contra el narcotráfico.
La presión en este enclave no se limita únicamente al tráfico tradicional de hachís, sino que, como demuestra esta intervención, también se extiende a drogas duras y pastillas usadas para la realización del karkubi.
Tras estos casos asoman investigaciones para buscar a posibles cooperadores.






