Otro año más los ceutíes hemos celebrado el Día de Ceuta, una fecha muy señalada para los caballas. Como cada año se celebró un acto institucional en el Teatro Auditorio del Revellín donde los ceutíes se sintieron representados en cada uno de los homenajeados.
Una de las distinciones recayó sobre las cuatros culturas, esas que conviven a diario en toda la ciudad. Eso sí, no solo se nos puede llenar la boca en decir que Ceuta es la cuna de la convivencia, hay que llevarlo también a la práctica. Nuestra ciudad se une cuando más lo necesita y siempre saca su coraje a relucir cuando el viento azota en contra. Somos una ciudad multicultural con muchos encantos y anoche quedó reflejado en el ‘Revellín’.
Pero como bien dijo el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, tenemos que cuidar esa convivencia. No podemos nosotros mismos incendiarla desde dentro y después querer quedar como buen ceutí. No, eso no es Ceuta. Ceuta es la que se levanta cada mañana para luchar por el pan de su casa, ya que sea en Hadú, en Benzú o en el centro. Esa que se cruza con su vecino, ya se llame Mohamed o María, y se da los buenos días con una sonrisa. O es esa que va al ‘Murube’ cada domingo para ondear la bandera caballa en lo más alto.
Medallas para reconocer a personas que lo dan todo por su ciudad y que están orgullosos de llevar el nombre de Ceuta por toda España. Eloy Verdugo, Mariano Catarecha y Hamed Abdel-lah son claro ejemplo de ello, como el Ceuta.
Los caballas tienen que seguir luchando por una ciudad que lo merece.






