Más de 600 valientes han demostrado la garra y el coraje típico del espíritu de Regulares en la VIII edición del ‘Desafío de los 300’, que ha inundado este sábado los diferentes rincones de la Ciudad Autónoma de Ceuta.
Un amplio número de participantes han disfrutado de esta prueba que se ha convertido en una de las más esperadas, no solo por la ciudadanía caballa, sino también por muchas personas que decidían cruzar el Estrecho para participar en ella.
Una prueba cívico-militar muy especial en la que se reflejan los valores del compañerismo o el sacrificio y donde se une lo deportivo y lo castrense, una combinación que se da en pocos lugares y que hace que esta carrera sea uno de los eventos más deseados por los participantes.
La prueba
Poco antes de las 10:00 horas, la playa de La Ribera ya era un hervidero. Los participantes se han ido agolpando en la línea de meta y muchos de ellos se han situado a la cabeza, con el objetivo de ser de los primeros en salir.
Frente a sus sacos de 12 kilos, los valientes de este ‘Desafío de los 300’ esperaban a que el speaker, Óscar Giménez, anunciara la salida. Las pulsaciones iban subiendo y a la hora prevista se ha dado el pistoletazo de salida, de forma escalonada, a esta prueba.
Desde la playa de la Ribera, los participantes, cargando sus sacos, han puesto rumbo al Parque Marítimo. Dentro de esta zona emblemática, por la que la organización decidió que la prueba de este año transcurriera, los participantes han tenido que atravesar diversos troncos, así como realizar el ya conocido salto al contenedor, una prueba en la que el compañerismo fue primordial.
Dirección al Hacho
Una vez salían del Parque Marítimo, los participantes han puesto rumbo al Hacho. En ese recorrido, los trinomios han tenido que correr por el mar, atravesar una zona sembrada de ruedas, demostrar su equilibrio atravesando troncos o incluso raptar por el barro, siendo este uno de los obstáculos más complicados.
Ya en el Fortín de Punta Almina, se han enfrentado a unas empinadas escaleras e incluso a la Senda del Infierno, donde cada participante ha buscado las formas de subir a lo más alto para luego poner rumbo a la Fortaleza del Hacho, donde les esperarían otras dos pruebas de alto nivel.
El parque de San Amaro
Tras superar la apreciación de distancias, los trinomios han comenzado a descender por el parque de San Amaro, otra de las novedades de esta carrera. Durante este trayecto que atravesaba el parque, los participantes se han encontrado con tres pruebas más.
Una vez más, el trinomio ha tenido que demostrar su garra, sobre todo en las pruebas de fuerza, donde tuvieron que realizar un sacrifico digno del espíritu Regular.
Rumbo hacia la playa
Por delante aún quedaban muchos kilómetros y un total de diez obstáculos por superar. Durante el tramo de La Marina, los participantes no solo han tenido que arrastrarse por debajo de los carros de combate, sino también hacerlo por debajo de una red mimética.
Metros después, los trinomios han vuelto a demostrar que sin compañerismo esta prueba no iba a ser posible, pues llegaba el desafío de arrastre de herido, en el que, de forma coordinada, tenían que transportar a uno de los miembros del equipo en camilla.
En el centro neurálgico de la ciudad, y bajo la atenta mirada de todos los que se encontraban en la zona, los participantes se enfrentaban a tres nuevas pruebas. El cansancio se iba notando en muchos de ellos, pues tenían que tomarse un momento para reponer fuerzas.
Durante el recorrido a pie hacia las Murallas Reales, muchos eran los caballas que aplaudían a los participantes y lanzaban mensajes de ánimo. Un aliento que les hacía falta, ya que tenían que encarar una de las pruebas más duras: el arrastre de vehículos.
Los últimos kilómetros
Los últimos kilómetros han sido vibrantes. Desde la playa del Chorrillo, los participantes se han lanzado al agua para cruzar el Foso hasta la playa de la Ribera, donde se encontraba la línea de meta.
Con el cuerpo ya agotado por todos los kilómetros realizados y por el esfuerzo desempeñado en los obstáculos, los participantes han ido sacando fuerzas de donde podían únicamente para conseguir completar el ‘Desafío de los 300’.
Con la mochila y el fusil a la espalda, los más valientes realizaban las cuatro últimas pruebas bajo la atenta mirada de todas las personas que se acercaban a la zona y de los bañistas que aprovechaban el buen tiempo en último día de mayo.
Una vez atravesaban el castillo, las sonrisas comenzaban a verse en la cara de muchos participantes, pues el final de la prueba estaba a tan solo metros. Unos últimos pasos para cruzar la línea de meta y fundirse en un abrazo junto a sus compañeros, después de superar una de las pruebas más exigentes.
Una prueba exitosa
Un año más, y superándose en cada edición, el ‘Desafío de los 300’, que es posible gracias al trabajo incansable que realiza el Grupo de Regulares de Ceuta número 54, volvía a ser todo un éxito, consiguiendo inundar todas las calles de Ceuta no solo con participantes sino también con ciudadanos que no querían perderse esta gran cita y animas a los más valientes.






Prueba chulísima, enhorabuena a los participantes y a Mis Fieles Regulares,