Noche de gala en el Alfonso Murube. El Ceuta recibía al RC Deportivo en un partido en un todo por el todo ante uno de los favoritos para el ascenso a la Primera División. Un lujo de noche de fútbol para la afición caballa.
Había ambiente y se sabía. Había ganas de fútbol y se sabía. Un lleno total. El cartelón de ”no hay localidades” lucía con orgullo en la taquilla. El Alfonso Murube estaba engalanado, de negro español, sobrio y elegante, listo para la ocasión. El equipo caballa de blanco, sus fieles igual, impolutos para lucir en una noche de gran fútbol.
El equipo caballa comenzó queriendo el balón, atacando bandas y buscando en el área de los gallegos algo más que una ocasión despistada. Koné encaraba y ponía centros que buscaban que, muerto el balón, fuera rematado por el más avispado de la banda derecha, sea Aisar o Manu Sánchez.
El Dépor buscaba jugar por bandas, centrar y buscar daño en la frontal quizá con alguna segunda jugada; pero allí estaba un Capa, que ha hecho sentarse a Carlos por primera vez en el curso, para despejar los balones con rabia. De seguido, por parte del Ceuta, Rubén probó suerte de volea desde la frontal.
En un caracoleo de Koné, Rubén iba a tener su segunda ocasión. De banda a banda y el maño rozó el larguero buscando peligro.
De casi seguido, Rubén tuvo su tercer intento. Golpeó el balón, dio en un central y se desvió al palo. Los ‘uys’ invadieron a la grada por un momento muy breve porque Marcos, colocado como perro viejo, como nueve trabajado, estaba ahí para aprovechar el rechace y adelantar a los caballas.
Celebraba con rabia ariete y estadio. Es el noveno gol del tarraconense, que se prestaba a celebrar sobre el césped y, quien sabe, a lo largo del sábado noche.
El Dépor subió el ritmo y comenzó a apretar los dientes, a hacer presión de garrote vil en los defensas caballas. Buscaban una pérdida que fuera mortal para los caballas.
Mientras olfateaban como cerdo trufero, intentaban de las suyas. Giacomo Quagliatta fue de fuera hacia dentro y buscó la escuadra de Pedro López, pero se fue alto.
Yann Bodiger iba a tener cerca lo que pudo haber sido una duplicación de la renta. El francés lanzó un zurdazo con mimo, potencia y colocación que olvidó a Álvaro Ferllo a hacer una estirada espectacular.
¿Recuerdan esa búsqueda de pérdidas? Lastimosamente surgió efecto. Diego González falló. Un pase dentro queriendo jugarla acabó en pies de un jugador del Deportivo. Una acción que a los adalides del catenaccio ‘cinco jotas’ hubiera puesto de los nervios. “Eso tiene que ir fuera”, hubiera gritado alguno con ademanes y filípicas.
El caso es que el balón acabó en tres pases y en Nsongo. El joven camerunés definió bien y anotó el empate que celebró con fuerza el graderío visitante.
La sensaciones e ímpetus estaban en el equilibrio de la balanza. Ambos equipos iban a querer la victoria y sus acciones hacían de testigo de aquella manera.
Un balón en largo de Alti buscaba a un Stoichkov que iba solísimo. Salió del área Pedro López para despejar de cabeza. El balón llegó a un Luismi Cruz que disparó dirección puerta sin guardameta. La salvó en la línea un ángel de la guardia con entradas que llegó en un pilar: Rubén Díez. El maño es omnipresente. A lo mejor nadie se ha dado cuenta y el Ceuta comete alineación indebida jugando con tres ‘Rubenes’, clonados sobre el verde.
Marino Illescas estuvo a punto del gol de postal; de teatro y museo. Lanzó una falta hermosa, con una comba de arcoíris, que se golpeó en el larguero. El rechace del mismo dio en la espalda de Ferllo y la fortuna, mala en esta caso, hizo que se fuera a córner en lugar de meterse en la portería.
Juan Diego Molina, también conocido por todos por ‘Stoichkov’, tuvo la última clara de los gallegos, La zaga caballa se hizo un lío y el de San Roque intentó definir al palo cruzado yéndose fuera.
El Ceuta tendría también una última en una jugada de fantasía de Disney, de favela pernambucana, de Shaolin Soccer 2 o lo que uno quisiera. Matos dejó un detalle de crack con un taconazo para Koné al que se quedó cerca de llegar, de haberla tocado era gol.
Se iban jugadores a vestuarios tras una primera parte de gran fútbol. Marcador con 1-1.
Tocaba segunda sesión del choque. Cambio en el Ceuta, se iba Manu Sánchez y entraba Konrad.
Fue el americano el protagonista de los primeros lances de la contienda. Conducciones de correcaminos y algún disparo desviado por parte del canterano del Barça.
El Ceuta tuvo varios intentos en una sola secuencia. Terminó la jugada con Koné intentando una volea; a la primera no le dio, solo giró; a la segunda golpeó y el balón fue a un defensa.
Bil Nsongo demostró el diente feroz que tiene. Un pérdida le hizo probar suerte y se fue fuera del palo largo de Pedro López.
La intensidad empezaba a cobrarse las pendientes. A la hora de juego, el partido bajó de revoluciones, como una parada técnica con el reloj corriendo.
Ambos equipos tuvieron intento reseñables, pero tampoco como llevarse las manos a la coronilla. Marino Intento en una jugada vistosa la escuadra del meta gallego, pero se fue alta. Por otro lado, el Dépor con centros obligaba a la dupla Diego y Capa a despejar para que los balones llegaran a las botas malévolas del ex de Eibar o Granada.
Movió el banquillo José Juan. Se iba un Bodiger desfondado para que las piernas de Youness hicieran la contención caballa.
La intensidad fue tal que Matos se fue al suelo. Todos los músculos habidos y por haber se le subieron a la altura del bigote. Pero siguió en el césped.
El Dépor poco después iba a tener la más clara de todo el partido. La defensa adelantada caballa dejó libre a Cristian Herrera, que corría sin oposición dirección la portería de Pedro López. Esa cabalgada de tres segundos duró como Ben-Hur entera en la mirada de la hinchada caballa. El canario definió al palo, golpeó y se fue fuera. Respiraba el estadio.
José Juan hizo dos cambios más. Ignacio Schor y Gonzalo Almenara cambiaban la banda. Se iban Aisar y Marino, ambos con la faringe colgando de la comisura de los labios.
El Deportivo encontró premio al final. Después de una lucha intensa, llegó un golazo con mayúsculas en el descuento. Se iba por el sumidero un esfuerzo titánico del equipo caballa. Alti lanzó un balonazo a la escuadra que quitó las telarañas en la portería de Pedro López y el punto del empate al Ceuta. Así acabó el choque, a pesar de que en el último minuto lo intentó.
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