El juzgado de instrucción número 3 investiga la denuncia presentada esta semana por un ceutí ante unas supuestas coacciones que habría recibido en la propia Jefatura Superior por parte de un agente del Cuerpo Nacional de Policía. Los hechos a los que hace referencia la denuncia a laque ha tenido acceso ‘El Faro’, tuvieron lugar el pasado domingo cuando el denunciante recibió una llamada a su móvil con número oculto en la que se le advertía de su obligación de personarse en las dependencias del Paseo de Colón “a la mayor brevedad” para “realizar unas diligencias” de su interés. En el camino hacia la Jefatura, el denunciante recibió una segunda llamada de esta misma persona que le instaba a acudir a la Jefatura “rápidamente”. Quien le estaba llamando era un agente del Cuerpo que en momento alguno se identificó ni con su número de placa ni con su identidad.
Una vez en las dependencias policiales fue recibido por el policía que le pasó a una habitación en donde se acostumbra a tener a los detenidos antes de la realización de las diligencias policiales y que está cercana a los calabozos.
Fue en su interior en donde, supuestamente, se habrían llevado a cabo los hechos denunciados, después de que el agente le amenazara con frases del tipo “te puedo amargar la vida aunque pierda el traje” o “sé que tienes una causa por malos tratos y aunque ha sido archivada puedo reabrirla”. Esta forma de dirigirse al denunciante tiene una explicación que se mueve en el ámbito de lo personal, tal y como se expresa en la denuncia. Y es que el agente en cuestión conocería a la ex pareja del denunciante y por ello habría actuado con él de esta forma, intercediendo en una relación personal amparándose en su trabajo de policía. El denunciante ha hecho constar este hecho en su denuncia ya que manifiesta ante el juez su temor a que pueda ser denunciado en falso. Y eso es así porque, matiza, el agente le hizo saber que su ex pareja le habría dicho “más cosas por lo que podría denunciarle” y que ‘esas cosas’ él las conocía.
Al término de la conversación, el agente le advirtió de que ese encuentro “no había existido”. En momento alguno el denunciante firmó en el libro de entrada ni de registro pese a estar en el interior de unas dependencias policiales. Tampoco, apunta, se le comunicó que estuviera detenido ni denunciado. Además, señala en su denuncia, cuando marchó de la Jefatura se le dijo que comunicara al agente de puerta “que no había pasado nada”. Precisamente a este agente, que en esos momentos estaba de guardia en la puerta de la Jefatura, le conoce.
Según fuentes judiciales, ahora el juzgado se encargará de esclarecer lo ocurrido solicitando a la Jefatura la identificación de este agente para que dé su versión de estos hechos y responda a la denuncia presentada.





