La hija y conviviente de una usuaria del servicio de ayuda a domicilio, dependiente del Imserso, ha denunciado públicamente lo que considera una “situación intolerable” ocurrida el pasado sábado durante la atención a su madre, una mujer de 78 años con dependencia total y tratamiento psiquiátrico.
La afectada ha aportado pruebas documentales de lo ocurrido, entre ellas capturas de pantalla de las cámaras de seguridad instaladas en el domicilio y conversaciones relacionadas con el servicio.
No es un hecho aislado
La denunciante sostiene que el problema no responde a un hecho aislado, sino a una situación que, según afirma, se repite desde hace tiempo debido a la falta de organización, los continuos cambios de horarios y de personal y la ausencia de información a las familias.
“La falta de organización y la falta de sensibilidad con las personas dependientes es constante”, lamenta. “A mi madre, si no le pones el alimento delante, no se lo come”, añade, subrayando el nivel de dependencia de la usuaria.
Incidencia el 11 de julio
Según relata esta hija preocupada, el pasado sábado la auxiliar habitual de su madre fue sustituida por otra trabajadora mientras ella se encontraba fuera de Ceuta.
El servicio programado consistía en atender la merienda y, posteriormente, la cena, incluyendo el traslado al baño, el cambio de pañal, la administración de la medicación, la cena y acostarla para dormir.
Gracias a las cámaras de seguridad
Sin embargo, explica que al revisar las imágenes de las cámaras de seguridad observó que la persiana del dormitorio permanecía completamente levantada cuando la auxiliar ya había abandonado la vivienda.
Al principio pensó que su madre ya estaba acostada, pero decidió llamar a la empresa para que regresaran al domicilio para bajar la persiana, una acción habitual que se realizada a la hora de dormir.
“No le dieron las pastillas”
Posteriormente, en torno a las 21:00 horas, a través de las cámaras de vigilancia, comprobó que su madre permanecía sentada en el sillón, no había sido acostada y, de no haberse dado cuenta su hija de la ventana abierta y haber llamado al servicio para que la trabajadora volviera, su madre habría pasado 15 horas en un sillón.
A su llegada a Ceuta este domingo 12 de julio se dio cuenta de que, además, no había recibido la medicación que debía tomar con la cena.
“Lo que tengo constatado al cien por cien que no le dieron la medicación. Estaban las mismas pastillas que dejé. Además, estaban preparadas en la cocina con una nota que ponía claramente ‘cena’”.
La hija considera especialmente grave este extremo debido a que su madre lleva años siguiendo un tratamiento psiquiátrico que debe administrarse de forma estricta.
La empresa aclara la presencia de dos trabajadoras
Durante la entrevista, la denunciante también manifestó su preocupación al conocer que en el domicilio habían estado dos personas a la vez, una circunstancia que inicialmente desconocía y que consideró una invasión de la intimidad de su madre.
Tras contactar con la empresa, recibió la explicación de que ambas trabajadoras coincidieron porque el servicio de merienda se retrasó y coincidió con el de la cena, acudiendo ambas trabajadoras a la misma hora.
La denunciante lamenta que su madre estuviera sin comer desde mediodía.
Coinciden servicios de merienda y cena
Aunque esta aclaración despeja la duda sobre la presencia de dos personas en la vivienda, la explicación generó una nueva crítica por parte de la hija de la usuaria.
Según sostiene, si ambos servicios coincidieron, su madre no tomó merienda o tal vez no tomó cena. Desconoce el alimento que proporcionaron a su madre, pero exigirá explicaciones por ello.
Quejas reiteradas
La denunciante asegura que lleva tiempo presentando reclamaciones relacionadas con el funcionamiento del servicio de ayuda a domicilio, una vez anterior, en octubre.
Entre ellas menciona cambios de horarios sin previo aviso, sustituciones continuas de personal, dificultades para mantener rutinas estables y limitaciones en determinadas tareas que, según explica, han sido justificadas por motivos de prevención de riesgos laborales.
“Cada vez que salgo de Ceuta estoy en vilo”
Esta hija indignada explica que la incertidumbre se ha convertido en una constante cada vez que debe ausentarse de la ciudad.
“Cada vez que me escapo estoy en vilo. No me voy tranquila. Se me quitan las ganas de salir de Ceuta porque no estoy a gusto con mi madre”, asegura.
Reforzar la coordinación
La hija insiste en que el episodio del sábado evidencia la necesidad de reforzar la coordinación y el seguimiento de un servicio dirigido a uno de los colectivos más vulnerables, las personas dependientes.
Asimismo, considera especialmente preocupante que su madre no recibiera la medicación correspondiente ni durante el servicio de merienda ni durante el de cena, algo que califica de “negligencia grave”, al tratarse de un tratamiento que la usuaria toma desde hace años y cuya administración forma parte de la atención diaria prevista.







Para atender a personas mayores hay que tener un poquito de empatía. Si solo se trabaja por cobrar, no tienen en cuenta que están haciéndolo con personas y hay que tratarlas como tales. Gente sin conciencia ni corazón.
Tal vez el problema sea de la empresa, xk he trabajado así y es imposible llegar a la hora establecida debido al brutal trabajo k tenía k hacer y a los lugares a los k tenía k desplazarme, kizas n solo se trate de empatía, sino de empatía también x parte de la empresa a las trabajadoras k están explotadas