El Gobierno publicará un nuevo decreto que contempla algunos cambios que tendrán de vigencia hasta el próximo 2 de mayo. El principal es la variación en el toque de queda por el final, es decir, recortándolo para que termine a las cinco de la madrugada. Una decisión que también se ha adoptado en Melilla y que, entre otras cosas, permitirá que la comunidad musulmana pueda acudir al rezo de la mañana. Después de esta primera modificación se estudia otra, la de instaurar dicho toque a las 23:00 horas, coincidiendo con la última semana antes de que, según todo apunta, el Gobierno de la Nación dé por finalizado el estado de alarma.
A pesar de las críticas que se están conociendo desde distintos frentes, la realidad es que estas decisiones en goteo se están ajustando a la situación sanitaria del momento, sin verse condicionadas por presiones políticas o por el impacto puntual. Ni mucho menos.
Se podrá achacar a este gobierno lo que cada uno quiera según sus intereses, pero todas las decisiones que va publicitando y anunciando son consecuentes con una realidad, la que vemos todos los días en donde se conocen con transparencia los casos y las muertes -desgraciadamente esta semana dos-. Se ha dado un primer paso para la modificación del toque de queda hasta las cinco y se verá si es factible, siete días después, hacer lo mismo pero esta vez por el inicio, disponiendo el comienzo a las 23:00 horas. Quien quiera ver en esto una polémica libre es, pero los hechos evidencian que aquí lo que se ha ido haciendo es tomar medidas conforme la situación sanitaria se ha ido conociendo y los repuntes se han doblegado.






