El Ayuntamiento de Ceuta prometió hace tiempo algo tan simple y necesario como una línea de microbuses con parada en la Residencia Gerón. Una medida que no sólo facilitaría la vida de los residentes, sino también la de sus familiares.
Sin embargo, a día de hoy, esa promesa sigue sin cumplirse, condenando a decenas de personas mayores al aislamiento.
La ubicación de la residencia, en una zona de difícil acceso, agrava la situación. La cuesta que da acceso al centro es empinada, sin condiciones de accesibilidad, y totalmente intransitable para personas mayores, especialmente si tienen movilidad reducida o se desplazan en silla de ruedas. Es una auténtica barrera física y social.
Para muchos de los residentes, salir de la residencia no es solo un deseo, es una necesidad. Poder ir al centro, visitar una tienda, acudir a una consulta médica o simplemente dar un paseo con dignidad no debería depender del bolsillo. Y sin transporte público, la única opción que queda es el taxi. Pero ¿cómo se le puede pedir a una persona mayor, a la que ya se le descuenta el 75% de su pensión para pagar su plaza en la residencia, que asuma un coste así?
Estamos hablando de un colectivo especialmente vulnerable, que ya sufre el desarraigo, la soledad y, en muchos casos, el olvido. Negarles un servicio tan básico como el transporte es deshumanizante. Y lo más indignante es que la solución ya fue anunciada, prometida, y luego olvidada parece que administración correspondiente.
No se trata de caridad, se trata de justicia. El transporte público hasta Residencia Gerón no es un capricho, es una necesidad urgente. Cumplir esta promesa sería, al menos, un paso para dignificar la vida de nuestros mayores.







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