Cuando era pequeña, le pregunté a mi padre: “Papá, ¿qué es una manifestación?”; él, pacientemente, me explicó que cuando las personas que dirigen el país se equivocan y toman decisiones que perjudican a la ciudadanía, hay que protestar. Que hay que hacerles entender que se están equivocando y que, si no corrigen el rumbo, harán que muchas personas sufran penurias y provocarán que su calidad de vida empeore. Que hay que gritar al poder para que las personas que no pueden hacerlo no sufran más. Que nuestra voz sea su voz. Y a mí, que entonces tenía siete años, me convenció.
Y fui a la manifestación. Y, a partir de entonces, fui a muchas más. Manifestaciones, concentraciones, protestas, huelgas... A cualquier acto con el que pudierámos demostrar que el pueblo se hace fuerte unido. Que el poder deja de ser poderoso cuando el clamor de un pueblo le grita a la cara. Que las injusticias hay que combatirlas. Que quien no lucha contra lo injusto, lo mezquino y lo cruel, no es dintinto de quien lo provoca. Que juntos y juntas, es posible producir un cambio. Un mundo mejor.
Desde entonces, han pasado más de veinte años. Y sigo al lado de mi padre, luchando cada día, por que las injusticias cada vez sean menores. Y los agraviados con las decisiones injustas e interesadas de las personas que ostentan el poder, cada vez sean menos. Y, sorprendentemente, las mismas consignas que gritábamos entonces, las seguimos gritando ahora. Porque el tiempo pasa, pero los problemas persisten. Las dificultades son las mismas. Las injusticias son iguales. El paro, las pensiones, los recortes, la pobreza, el fracaso escolar, las agresiones....
Este 1 de Mayo debemos mostrar al Gobierno que sus políticas hacen daño, que las personas necesitan un trabajo, un sustento para su familia, que no se pueden potenciar trabajos mal retribuidos. Que es necesario que aumenten los trabajos, que los sueldos se dignifiquen, que el sistema de salud garantiza una adecuada calidad de vida, y que las pensiones estén garantizadas.
Por todos estos motivos, por todo lo que mi padre me enseñó, y que yo enseñaré a mi hija, voy al 1 de Mayo. Porque sigo convencida de que con la unión de las buenas personas, las malas personas del poder caerán. Porque creo que, mientras una sola persona sufra, hay que alzar la voz.
Y tú, ¿vienes a la manifestación? ¿Cuál es tu motivo?






