• Un profesor de la Facultad de Turismo de la Universidad de Málaga rescata la idea de recorrer por vía marítima las ciudades autónomas y el resto de enclaves españoles

El profesor de la Facultad de Turismo de la Universidad de Málaga ha rescatado en el último número de la revista especializada ‘International Journal of Scientific Management and Tourism’ una idea de hace casi 60 años que, a su juicio, podría tener viabilidad en el presente: “Ahora que se está expandiendo el turismo en ambas ciudades autónomas, no estaría mal que se pudiera retomar un proyecto de crucero turístico por las plazas españolas del Norte de África habiéndose celebrado el año 2008 el quinientos aniversario de la conquista del Peñón de Vélez de la Gomera”, plantea. En realidad, la idea se concibió en 1968 por José Olmo, que fue jefe de los servicios oficiales de Turismo del antiguo Protectorado español en Marruecos, así como agente técnico de enlace de los mismos en España. Antes, según recuerda Saruel en su trabajo, en 1944, publicó un libro sobre la presencia de España en Guinea titulado ‘Los territorios españoles del Golfo de Guinea’. Aquel proyecto de crucero “se perdió en el olvido como tantos otros” y se llamaba ‘Crucero de Turismo a las plazas españolas del Norte de África’. Saruel lo ha rescatado de la edición del 27 de mayo de 1958 del diario ‘El Telegrama del Rif’ . Olmo lo presentó Olmo a las autoridades de la zona: el gobernador general de las Plazas de Soberanía, el teniente general Galera, el director general de Plazas y Provincias Africanas, el general Díez de Villegas y a los alcaldes de Ceuta y Melilla, Ruiz Sánchez y Villalón Dombriz. La propuesta uniría las dos orillas del Mediterráneo, pues no sólo recorrería las plazas españolas en el norte de África sino que también se realizarían “unas visitas a tres ciudades del sur peninsular y a la postre, muy unidas a las anteriores: Cádiz, Málaga y Almería. La salida se efectuaría desde la capital gaditana, visitándose después todos los territorios españoles norteafricanos: Ceuta, Melilla, el Peñón de Vélez de la Gomera, las Islas de Alhucemas y las Chafarinas. Más tarde se pasaría a Almería, Málaga para terminar de nuevo en Cádiz. Este recorrido se realizaría en diez días, utilizándose para ello en su totalidad la vía marítima. En los años cincuenta todavía se realizaban los viajes entre Ceuta y Melilla pasando por las islas y peñones, así como los viajes de Melilla a Almería y Málaga y de Ceuta a Cádiz. “Por lo tanto, la novedad de este recorrido”, explica Saruel, “estribaba en realizar todo ese circuito de una vez en varios días y visitando los lugares desde el punto de vista turístico, potenciando estas plazas como destino auxiliar y original del resto de los destinos turísticos que se realizaban”. Olmo consideraba hace más de medio siglo que “el primero y principal fin lo constituiría el hecho de acusar merced al mismo la presencia de España en la persona de los turistas participantes, deseosos de conocer esas bellas plazas de secular historia ejemplar. Para los que allí vivieron realizar este viaje turístico les supondría tener la ocasión de rememorar y mitigar la nostalgia de sus viejos y emotivos recuerdos. Y para todos en suma, además de suponer una gran lección de historia, el viaje les daría la oportunidad feliz de contemplar la acción de España en sus plazas africanas”. El proyecto, ya entonces, se veía como una forma de reactivar la economía de las ciudades autónomas. Además, la novedad “radicaría en la visita a las otras plazas ‘menores’ como son el Peñón de Vélez de la Gomera, el de Alhucemas y las Islas Chafarinas, aunque tan sólo de una jornada de duración, pero suficiente para conocerlas casi a fondo” como escalas de un recorrido total de más de 650 millas náuticas.