Otros dos cuerpos más mutilados. Y es como si no pasara nada. El CECAM lo denuncia, fotografía esas muertes, expone las heridas que demuestran que literalmente han sufrido la acción humana más perversa… pero el ciclo de esta auténtica barbaridad no se rompe.
Y así estamos, contando estos sucesos como quien narra la vida misma, conociendo el origen de esas mutilaciones, pero sin ordenar una respuesta de envergadura.
No se puede permitir esta auténtica salvajada, asistir a una masacre ejercida por pescadores que no dudan en mutilar a los delfines que quedan en sus redes. Hemos visto vídeos grabados por los mismos marroquíes que salen en patera, lo han denunciado las entidades locales y nacionales e incluso se ha presentado denuncia formal en la Guardia Civil.
Se ha hecho lo que se supone que se debe hacer, pero sigue habiendo muertes y una inacción sorprendente. La conclusión es clara: las medidas adoptadas no son suficientes.
Las autoridades deben intervenir ante sucesos de este tipo que se producen en nuestras aguas, deben elevar las quejas oportunas y reaccionar con sanciones graves. No se puede colocar un comentario en redes sociales que solo sirve como mera pataleta sin efecto alguno para salvar vidas, ni tampoco se puede quedar la reacción en una noticia.
Esto está pasando sin freno, las muertes se están registrando sin que prevalezca la necesaria protección. Dos delfines mutilados en 48 horas, especies jóvenes a los que cortaron partes o atacaron con objetos afilados.
Hay que tomar medidas urgentes porque permitir que esto se normalice es una fracaso como sociedad y una cobardía como país.






