• Contacto
  • Horarios de Barcos by Kikoto
  • Vuelos
  • Sorteo Cruz Roja
  • COPE Ceuta
  • Portal del suscriptor
jueves 9 de julio de 2026   
El Faro de Ceuta
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
No Result
View All Result
El Faro de Ceuta
No Result
View All Result

¡Correa!

Dedicado a Francisca Guil Ortuño

Por Mamen Gargallo Guil
17/09/2020 - 04:00
coser-mascarillas

EFE


Compartir en WhatsappCompartir en Facebook

Ay, tita Paqui, menos mal que no tienes que vivir esto… Esto: la pandemia, el confinamiento, los contagios, los bulos, las acusaciones entre los políticos, los hospitales llenos, las muertes en soledad, la ausencia de material de protección, el paro, los ERTE, la incertidumbre, el futuro…

¡Correa, Mamen, correa!, me habrías dicho tú. ¡Mucha correa!

Recuerdo la primera vez que dijiste esa expresión. Fue después de una bronca que me echaste, porque desaparecí de casa de la abuela, en Ceuta, donde estaba pasando el verano. Desaparecí durante bastante tiempo y cundió la alarma cuando te diste cuenta de que no estaba el pasaporte entre mis cosas. ¡La niña se nos ha ido a Marruecos! Ese era el temor que tenías al saber de mi querencia por el país, por la cultura marroquí y, también, por los chicos marroquíes. ¡La niña ya ha hecho de las suyas! Y menuda me cayó cuando me viste aparecer por el Recinto al cabo de varias, muchas horas, sonriente, feliz, con mis jóvenes años llenos de ilusiones y de ganas de experimentar y de conocer, completamente inconsciente de la preocupación y del miedo que había provocado en ti, tita Paqui, y en la abuela. Y lloré. Lloré como suelo llorar, tita, ¿te acuerdas? No lloré por la injusticia que estabas cometiendo conmigo, como hacen ahora los adolescentes cuando se les llama la atención, que a todo lo que va en contra de sus intereses le llaman injusticia. Lloré con la cabeza gacha. Lloré con lágrimas llenas de arrepentimiento, de pena y de agradecimiento por estar ahí, esperándome, aunque fuera con tus estupendas uñas largas, rojas, perfectamente cuidadas, a modo de garras.

Y ante esas lágrimas mías, me levantaste el rostro, me miraste fijamente con esos ojazos que tenías, y solo me dijiste eso: ¡correa! Luego, me abrazaste como solo tú me has abrazado y, con esa voz que todavía oigo de vez en cuando, me diste la mejor lección de mi vida: Correa, Mamen. ¿Correa? Sí, Mamen, correa. ¿Verdad que te lo has pasado bien?, ¿verdad que en ningún momento se te ha pasado por la cabeza lo mal que los estábamos pasando aquí, tu abuela y yo, al pensar que podía haberte ocurrido algo grave?, ¿verdad que, durante estas horas, no has pensado en las consecuencias? Pues ahora, no sirven de nada el llanto, los lamentos y la mirada fija en el suelo. Ahora, correa, aguanta. Aguanta con entereza, con dignidad, con honestidad y con valentía mi bronca, los reproches de tu abuela, y todo el dolor y la preocupación que has traído a esta casa. Aguanta, piensa, aprende y cambia lo que tengas que cambiar. Sí, Mamen, ahora, correa y palante.

Te fuiste hace más de quince años, tita Paqui, y me dejaste ese “correa” para siempre. La mejor herencia. Porque aquel “correa” me ha acompañado desde ese momento: está conmigo en mi labor docente y como jefa de estudios con los adolescentes, cuando se saltan las normas y tienen que asumir las sanciones y las medidas reparadoras; y con mis compañeros en el colegio, cuando caen en ese vicio de criticarlo todo y de quejarse constantemente. Aunque, ¿sabes, tita Paqui?, yo utilizo tu “correa” en doble dirección: me lo aplico a mí misma, pero también a los demás.

Y, ahora más que nunca, en estos momentos de confinamiento, en esta situación que requiere disciplina, sacrificio, esfuerzo, flexibilidad, adaptabilidad y constancia por parte de todos, la ciudadanía en general y los políticos en particular, tus palabras me siguen acompañando.

Ay, tita Paqui, menos mal que no tienes que vivir esto…

Pero qué digo. Tú, enseguida, te habrías puesto con tu máquina de coser a hacer mascarillas y trajes de protección, o a hacer comida para los más necesitados; o te habrías ofrecido para lavar ropa de hospital o ya estarías en una ONG como voluntaria para ayudar en lo que hiciera falta. Tú, resolutiva, enérgica, optimista, entusiasta, exigente y responsable como nadie, habrías dicho ante la pandemia y el confinamiento, ante los políticos y todos los demás: ¡Correa y palante!

Pues eso, correa y palante.

Gracias, tita Paqui. No te puedes imaginar lo mucho que te echo de menos…

Related Posts

Cómo irse de vacaciones tranquilo: la DGT recomienda revisar su coche antes de viajar

hace 23 minutos
colegio-ciudad-de-ceuta

Adjudicadas las obras de emergencia del CEIP Ciudad de Ceuta tras los daños provocados por las lluvias

hace 1 hora
bases-plazos-nuevas-plazas-oastce

Bolsa de empleo de Auxiliar de Tributos en Oastce: consulta el listado completo

hace 2 horas
nueva-marquesina-tipo-1-parada-autobus

Así serán las 63 nuevas paradas de autobús

hace 3 horas
audiencia-pronvincial-cadiz-ceuta-vacia

Un Jurado declara no culpable a un ceutí acusado de asesinato en La Línea

hace 3 horas
viviendas-alquiler-monte-hacho

Las 61 nuevas viviendas de alquiler en el Monte Hacho ya tienen constructora

hace 4 horas
  • Grupo Faro
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal – Protección de datos
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • Política editorial
  • Términos de uso

Grupo Faro © 2023

No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
  • Horarios de barcos by Kikoto

Grupo Faro © 2023

No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
  • Horarios de barcos by Kikoto

Grupo Faro © 2023