Como el Ministerio de Educación con las obras del nuevo Centro Integrado del Brull, la Ciudad Autónoma se ha encontrado con que ninguna empresa ha concurrido a la licitación para adjudicar el servicio de limpieza de los colegios. Si durante los últimos años las quejas de los equipos directivos han sido constantes y desde la administración se ha aducido que las concesionarias habían ido demasiado a la baja en sus ofertas, ahora que la última prestataria sigue haciendo el trabajo obligada su reemplazo podría demorarse.
Las administraciones deben analizar a fondo el motivo de estos contratiempos y revisar qué es lo que falla en la elaboración de los pliegos para que den pie a problemas frecuentes, ya sea por una mala prestación del servicio contratado o, como en estos últimos casos, por falta de interés por hacerse con las labores que se sacan a concurso.
En el caso de la Ciudad también debe seguir mejorando sus procedimientos para evitar que la finalización de un contrato dé pie a demasiado tiempo de prórroga.
Es lo que también ha pasado con el mayor de sus servicios, el de la limpieza pública viaria y recogida de residuos, cuyo contrato de diez años expiró en febrero y cuyos pliegos para la nueva adjudicación en un formato totalmente nuevo todavía no se han publicado con la Semana Santa a la vuelta de la esquina.
La aplicación de la normativa debe ser estricta en beneficio del interés general para exigir a la parte contratada el cumplimiento de sus obligaciones, pero también con los deberes de la contratante.






