Le detuvieron con 77 gramos de hachís introducidos en siete rotuladores que, a su vez, los llevaba en la plantilla de las zapatillas. Así quiso entrar en la prisión de Ceuta un interno que cumplía pena privativa de libertad.
Le descubrieron y hoy, por esos 77 gramos, pero con la agravante de reincidencia, se le ha impuesto una condena de 3 años de cárcel.
La magistrada titular de la plaza número 1 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia ha dictado sentencia in voce después de que, a través de videoconferencia, el preso reconociera los hechos y aceptara la pena acordada.
En un principio, el Ministerio Fiscal llegó a solicitar hasta 4 años de prisión. Tras un acuerdo entre las partes, se ha fijado esa sentencia condenatoria que es firme.
Delito contra la salud pública dentro de la cárcel
Se le ha impuesto una condena de 3 años de cárcel y 97 euros de multa, acorde a la cantidad de hachís decomisado en sus zapatillas: los 77 gramos.
Se le sentencia de esta forma por delito contra la salud pública, ya que se considera que en el fin de introducir ese hachís estaba el traficar con dicha sustancia dentro de la prisión.
El acusado se ha mostrado conforme con los hechos delictivos en los que incurrió. La condición de ser reincidente en el delito es lo que ha llevado a que por esa cantidad menor de 100 gramos de hachís tenga que penar lo mismo que cualquier otra persona que sea detenida con un montante mayor de droga.
La droga en la cárcel
La historia que existe tras esta sentencia no es extraña, al contrario, muchos presos buscan en la introducción de sustancias estupefacientes o teléfonos móviles la manera de disponer de dinero dentro de la penitenciaría.
En el caso de presos consumidores de sustancias, siguen así enganchados a las mismas. En este caso, se le encontró esa cantidad de hachís en las zapatillas, una vía de entrada bastante común.
La Sección de Protección y Seguridad de la Comandancia de la Guardia Civil (SECPROSE), que prestan servicio en la cárcel, trabaja en coordinación con los funcionarios de la prisión. De hecho, existe una estrecha y permanente colaboración para dar con la detección del hachís u otro tipo de sustancias.
Los funcionarios permanecen en alerta no solo por la entrada de hachís, sino por el aumento del consumo de otras sustancias más peligrosas como es el fentanilo.
De hecho, se ha convertido en una auténtica epidemia en las cárceles de toda España. En la de Ceuta no existe un protocolo concreto de prevención para los funcionarios, tampoco se ha detectado ningún caso de consumo de fentanilo entre los internos -al menos que haya trascendido-, pero fuentes consultadas por El Faro confirman que sí: lleva años entrando sustancias tóxicas sintéticas en el interior de la prisión de Mendizábal.






