El tribunal de la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta ha condenado al marroquí llamado I.Ch. por incurrir en un delito de falsificación de documento público.
La sentencia es firme, ya que se ha alcanzado mediante aplicación de la figura jurídica de la conformidad, sin necesidad de realizarse juicio oral.
Su condena no es casual, ya son varios los procedimientos que han llegado al máximo órgano judicial de nuestra ciudad de individuos que se hacían pasar por menores para beneficiarse de las ayudas que se dan a los niños extranjeros que pasan a ser asistidos por recursos de la Ciudad.
El joven, condenado esta mañana, se hizo pasar por menor tras acceder a Ceuta de manera clandestina el 17 de mayo de 2021, el periodo de la famosa entrada masiva que dio pie a la crisis de mayo después de que Marruecos no realizara sus funciones de control de fronteras.
El acusado ha reconocido los hechos y aceptado una pena de 1 año, 9 meses y 1 día de prisión, así como el pago de una multa de 9 meses con una cuota diaria de 3 euros tras asumir su implicación en un delito de falsificación en documento oficial en concurso medial con fraude de subvenciones.
La pena queda suspendida por un periodo de 3 años. Además, se ha eliminado la expulsión del territorio peninsular tras demostrar que tiene arraigo.
Los hechos por los que ha sido condenado se refieren al comportamiento delictivo de este joven marroquí tras cruzar a Ceuta. Era adulto, pero se hizo pasar por menor para así poder ser realojado en el centro y aprovecharse de sus beneficios.
Cuando cruzó presentó una carta de identidad en la que figuraba que había nacido el 28 de julio de 2004, lo que llevó a que se dictara un decreto de minoría de edad. Mentía, porque tenía en verdad 3 años más de los que certificaba de forma falsa.
Fue ingresado en el centro de Piniers durante 390 días con más menores, sin que esa función le correspondiera.
Una vez fue llevado a Córdoba, se identifica como menor, y fue allí cuando la Policía Nacional, al realizarle el trámite de la renovación de autorización de residencia, descubrió que tenía más de 18 años.
Los agentes del grupo de Extranjería y Fronteras hicieron las correspondientes gestiones con la embajada española en Marruecos, que certificó cuál era su edad real de nacimiento, distinta a la aportada por el joven.
En su pasaporte aparecía la fecha real de nacimiento, 2001, tres años antes de lo que había dicho.
El objetivo era conseguir la autorización de residencia y trabajo por circunstancias excepcionales dando apariencia de realidad a la carta de identidad marroquí que presentó.
Ocultó su auténtico pasaporte, ocasionando un perjuicio a la administración pública de Ceuta de 27.300 euros por su estancia en los recursos de la Ciudad Autónoma.
Queda por tanto demostrado que, con ánimo de dar apariencia de realidad a la carta de Identidad Marroquí y conseguir esa autorización, hizo uso de la misma al tiempo de la formulación del Decreto 384/2021 que le permitió obtener la consideración de Menor Extranjero no Acompañado.
La Audiencia ya ha condenado a varios adultos por incurrir en este tipo de engaños que persiguen obtener las atenciones dispensadas a los menores, además de beneficiarse de las asistencias prestadas en sus recursos cuando, en el fondo, de haberse certificado al momento su mayoría, se les habría expulsado a su país de origen.
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