El titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Ceuta dictó sentencia condenatoria contra una mujer por un robo con violencia en casa habitada.
La acusada reconoció los hechos y aceptó la pena de 2 años de prisión por el primer delito, y de 1 mes, con una cuota diaria de 2 euros, por el delito leve de lesiones.
Además, deberá hacer frente al pago de 140 euros por las lesiones causadas a la víctima y a lo que se determine en ejecución de sentencia por los objetos sustraídos.
La pena de prisión queda suspendida por un periodo de 2 años, siempre y cuando no vuelva a delinquir y haga frente al pago de la responsabilidad civil.
¿Qué es lo que ocurrió?
Los hechos a los que se hizo referencia en esta conformidad ocurrieron el 28 de noviembre de 2024. Sobre las 02:00 horas, la acusada se dirigió al domicilio de la víctima, en la barriada Miramar Bajo.
Una vez que el denunciante abrió la puerta, la acusada entró en el domicilio contra la voluntad de su morador y, con evidente ánimo de enriquecimiento injusto, se apoderó de una hebilla de plata y una tablet marca Huawei, que no han podido ser tasadas pericialmente.
Acto seguido, una vez que la acusada fue requerida por el denunciante para que abandonara su domicilio, se dirigió a él y, con ánimo de atentar contra su integridad física, le propinó una serie de arañazos y golpes, consiguiendo sustraerle con evidente ánimo de enriquecimiento injusto un teléfono móvil Redmi 13C, que no ha podido ser tasado pericialmente.
Lesiones causadas a la víctima
Como consecuencia de estos hechos, la víctima sufrió lesiones consistentes en erosión en codo izquierdo, brazo izquierdo y dorso de la mano izquierda, así como equimosis en la cara interna del brazo izquierdo, bastando para su sanidad una primera asistencia facultativa, consistente en valoración médica y prescripción de analgesia, tardando en curar 7 días de perjuicio básico.
El acuerdo previo entre la Defensa y el Ministerio Fiscal evitó la celebración de la vista oral, que estaba fijada para este jueves en la Sala de lo Penal número 2 de nuestra ciudad.







Las noruegas ya son como los noruegos, solo les gusta el bacalao.
Hubiesen sido igual de tolerantes y compasivos si el dueño de la vivienda, hubiese respondido protegiendo su vida y sus bienes?