Los Rosales fue ayer el epicentro de la actividad de los vándalos, que dejaron una docena de coches quemados, cinco totalmente calcinados en otro acto merecedor de la mayor condena y repudio social hasta que la Policía alcance a sus responsables y se vean obligados a hacer frente a la Justicia.
La Jefatura Superior notificó ayer la detención de dos adultos por los incendios registrados a mediados de enero en varios locales y un vehículo en la barriada de Hadu.
Por muy frustrante que sea, sobre todo para las víctimas directas, el trabajo de las Fuerzas de Seguridad merece confianza y paciencia porque termina dando sus frutos.
También el mayor grado posible de colaboración ciudadana para que puedan acelerar sus investigaciones y dar con mayor rapidez con los responsables de este tipo de actos incívicos que en forma de incendios intencionados se reproducen sobre elementos del mobiliario urbano y sobre propiedades privadas.
Los perjuicios que causan este tipo de delincuentes afectan a todos porque cada vez que calcinan un contenedor o una papelera atacan al bolsillo y la tranquilidad general. Cada vez que prenden fuego a un coche o un establecimiento particular ponen en riesgo a cualquier vecino o dueño de un automóvil estacionado al lado. El alcance de los daños termina siendo casi exclusivamente cuestión de mala suerte, algo inaceptable. Las instituciones han hecho un desembolso muy importante en herramientas como la red de cámaras de ‘Ceuta Ciudad Segura’ a la que es preciso sacar el máximo rendimiento en términos de seguridad ciudadana y urge contar con los efectivos policiales que sea necesario en la calle, sobre todo de noche, para prevenir y combatir con eficiencia este tipo de sucesos execrables.






