El profesorado del campus universitario de Ceuta se ha sumado este miércoles 15 de octubre a la huelga general por Palestina. Lo ha hecho con un parón laboral a las once de la mañana, al que también se han unido algunos alumnos implicados con la causa.
Todos ellos se han concentrado en el patio central, donde se ha procedido a la lectura de diferentes manifiestos e incluso una carta de un profesor universitario de Gaza.
En primer lugar, han tomado la palabra Elvira Curiel y Ade Álvarez, miembros del Comité de Empresa por CCOO y UGT, respectivamente, para proceder a la lectura del manifiesto.
Curiel, que ha sido la primera en intervenir, ha señalado que “la comunidad universitaria no puede permanecer en silencio ante una masacre que, según los datos de la ONU e innumerables organizaciones de derechos humanos, ha dejado más de 67.000 personas asesinadas desde octubre de 2023, entre ellas más de 20.000 niños y niñas, y más de 169.000 personas heridas”.
Sobre el reciente anuncio de un alto el fuego, asegura que “trae esperanza, pero llega tarde”. Por ello, “exigimos el fin inmediato de esta barbarie y el fin de la impunidad que le otorgan gobiernos y empresas cómplices. Este alto al fuego debe respetarse y mantenerse y debe garantizarse de forma inmediata la entrada de ayuda humanitaria porque es la única vía para atender con urgencia las necesidades desesperadas de la población”.
Por su parte, su compañera Ade Álvarez ha hecho un llamamiento para exigir “la condena rotunda del genocidio y de las acciones que están provocando la pérdida masiva de vidas civiles”, así como “que el anunciado alto al fuego sea inmediato, permanente y verificable como base para una paz justa y duradera”.
También ha exigido “la prohibición efectiva del comercio de armas con Israel; la elaboración y ejecución por parte de todas las administraciones del Estado, locales, autonómicas y estatales, y de las universidades, de planes urgentes de cooperación para Palestina; y la suspensión completa y posterior revisión del acuerdo de Asociación Unión Europea-Israel".
Para terminar, la representante sindical de UGT ha reiterado “nuestro llamamiento a toda la comunidad universitaria de la Universidad de Granada a permanecer alerta, vigilante y activa ante cualquier intento de frustrar o desviar un proceso de paz que tiene que ser justo y permanente”.
Tras la lectura de este manifiesto, el profesor Antonio González ha dado voz a un docente de la Universidad Al-Aqsa, en Gaza, que dejó su testimonio por escrito.
Su carta, según ha leído González, comenzaba así: “Lo admito, escribo este texto mientras me muero de hambre. Demasiado hambriento para pensar con claridad, demasiado débil para mantenerme erguido durante mucho tiempo. Algunos días la supervivencia se reduce a una sola bolsita de pasta nutritiva a base de cacahuete que suele distribuirse gratuitamente en las zonas de hambruna, pero que aquí cuesta unos tres dólares, un precio imposible para casi todos”.
Sobre su labor como docente, relataba que “no podía permitirme parar. Había estudiantes a los que apoyar, mensajes que enviar. No se trata del ego, se trata de negarse a desaparecer, de hacer que la educación continúe incluso aunque haya que hacerlo entre las ruinas”.
“Como profesores estamos destinados a cultivar el pensamiento liberador entre nuestros estudiantes, pero cuando nuestra realidad cotidiana es el hambre, el dolor y el desplazamiento, empezamos a cuestionarnos si podemos seguir cumpliendo con este papel, qué significa ser un académico cuando el asedio nos priva de las condiciones necesarias para pensar y enseñar, qué significa guiar a los jóvenes hacia el aprendizaje y la investigación cuando estamos luchando por mantenernos en pie”, ha añadido.
Como mensaje final, la carta de este docente decía que “esto no es un llamamiento a la caridad, es un llamamiento para que afrontemos una verdad incómoda. La solidaridad no tiene sentido si no se nombra y se desafía a los sistemas que obligan a las personas a sobrevivir bajo el asedio, la ocupación y la privación deliberada. Es necesario escuchar a la gente de Gaza, no como víctimas, sino como socios en igualdad de condiciones del mundo actual, generar conocimiento en el contexto de hambre es pensar a través del dolor, enseñar a estudiantes que no han comido y seguir diciéndoles que sus voces importan”.
En último lugar, Violeta Pina, profesora de Psicología Evolutiva y de la Educación, ha añadido que “los trabajadores y estudiantes aquí presentes queríamos expresar que este acuerdo de paz se produce bajo la fuerza de un gobierno, el israelí, que se está saltando las leyes internacionales sin consecuencias, cuando una de las poblaciones está sometida a un genocidio”.
Por ello, “solicitamos el fin de las relaciones internacionales con Israel, también en el ámbito educativo. Un acuerdo de paz bajo la fuerza de una de las partes no borra ni debe ser motivo para olvidar la ocupación ilegal de un, los crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos por el gobierno de Israel”.
Con todo ello, desde la comunidad educativa universitaria de Ceuta han mostrado su apoyo al pueblo Palestino pidiendo alcanzar la paz.
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