No es la primera vez que traemos a este comentario editorial el tema de la preparación de las playas para este año. Hace un mes aproximadamente nos vendieron una historia de parcelación y de controles a través de los móviles para que no tuviéramos que presentarnos en las playas y encontrarnos que las mismas estaba abarrotadas. Sin embargo, cuando nos presentaron, resulta que desde esa fecha hasta el inicio de la temporada de baños, las playas quedaban a su libre albedrío sin ningún tipo de vigilancia y solamente se conminaba a los ciudadanos a que si veían cualquier tipo de apelotonamiento se llamara a la Policía Local. No nos pareció lógico y lo denunciamos. Pero resulta que hubo hasta una rueda de prensa donde dijeron que los sistemas más modernos iban a estar al servicio de los ciudadanos, a través de los dispositivos móviles y al final resulta que ese sistema tan moderno es el bolígrafo y el papel de los trabajadores de Amgevicesa. Y con la llegada de la verdad resulta que los ciudadanos tienen que aguantarse al sol para entrar a la playa. No hay ningún control en los dispositivos móviles, no tenemos e se semáforo que nos iba a decir, antes de salir de casa, si las zonas de baño estaban completas, a medias o bien con posibilidad de ocupar las parcelaciones. Que esa es otra. Nos contaron que se iba a seguir un sistema empleado en otras ciudades del litoral, con unas parcelaciones de nueve metros cuadrados que permitirían la estancia de unas cuatro personas y con pasillos de tres metros para que por ello transcurrieran las entradas y salidas del agua y también el funcionamiento de los socorristas. Lo peor es que de lo prometido, nada de nada, pero también que no se ha dado ninguna explicación sobre este particular.






