Hace apenas un mes, en esta misma sección, se indicaba la necesidad de una comunicación ágil y fluida de la Ciudad con los comerciantes afectados por la reforma integral de Hadú. Se pedía entonces transparencia y diligencia en la canalización de las ayudas prometidas, entre otras cosas porque la realidad administrativa y la de quienes regentan un negocio suele ser muy dispar.
Lo preocupante es que todos esos riesgos que se expusieron se han cumplido. Ayer se vivió una situación surrealista. Por la mañana, los comerciantes protagonizaron una nueva protesta ante lo que consideran una escasa claridad por parte del Gobierno local. Unas horas más tarde, un comunicado de la Ciudad contradecía algunas de esas afirmaciones y reiteraba la existencia de un clima de cordialidad que los afectados no lo han percibido como tal.
Más allá de si la balanza de la razón se inclina un poco más hacia un lado o hacia otro, la Administración debe evitar enfrascarse en debates públicos que pueden desembocar en más enfrentamientos y en la ruptura de un diálogo que no conviene a ninguna de las partes y que tampoco es la mejor tarjeta de presentación para un equipo de gobierno.
La realidad es que tanto los comerciantes como la Ciudad están de acuerdo en el beneficio de la transformación urbana que se ha proyectado para Hadú. Ese debe ser el punto de partida de un entendimiento que se tiene que extender a la concreción de las ayudas prometidas y en explicaciones de si se trata de un modelo de reparto fijo o en régimen competitivo.
Quienes regentan una actividad comercial y cumplen puntualmente con sus obligaciones tributarias merecen al menos que se les exponga con claridad en qué condiciones se van tramitar las subvenciones previstas y cuándo las recibirán. Al igual que los emprendedores tienen que comprender que el dinero público requiere de procesos de fiscalización y control.
Como se dijo hace unas semanas, la gestión de la reforma de Hadú puede ser un ejemplo para el futuro de Ceuta cuando se produzcan escenarios similares y lo deseable es que sea para bien.






