A veces no conviene reconocerlo, pero lo cierto es que la campaña internacional que se ha desatado poniendo en duda la españolidad también de Ceuta, está produciendo perjuicios concretos en la ciudad. Podemos observar cuando paseamos, la cantidad de locales comerciales céntricos que disponen de carteles “Se Vende” o “Se Alquila”. Esto indica que no existen proyectos económicos y respecto a las viviendas se ofrecen para arrendar, pero nunca a los precios que se manejan en la Península. Menos mal que los ciudadanos no exteriorizan sus temores y simplemente comentan en privado las preocupantes noticias que se producen.
Lo cierto es que la política internacional de España está produciendo también estos negativos efectos. El hecho que nuestro país se enfrente al Presidente Trump y a Israel, sin la Unión Europea respaldándole mientras Marruecos se une cada vez más a los Estados Unidos, genera consecuencias negativas para la situación de Ceuta e incluso Melilla, dentro de la política internacional.
Uno de los últimos casos fue el de un Informe interno de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos que cita a Ceuta y Melilla como “ciudades administradas por España situadas en territorio marroquí” y añadiendo que el Departamento de Estado debe proponer una intervención diplomática entre Rabat y Madrid sobre el futuro de las dos ciudades. Menos mal que estos informes internos aportan orientaciones para la Administración, pero no son vinculantes.
Incluso, Michael Rubin un analista político, anterior funcionario del Pentágono, publicó un artículo en la prensa especializada norteamericana, opinando que Marruecos debería organizar una nueva Marcha Verde sobre Ceuta y Melilla para provocar la salida de España de ambas ciudades. Esto de la Marcha Verde ya fue relatado en el libro “La Trastienda de los servicios de inteligencia” del espía español Fernando San Agustín que aporta los detalles de una posible Marcha Verde sobre Ceuta, Melilla y Canarias para 2030, planificada en tiempos de Hassan II.
Más lógica tiene la propuesta del Partido Andalusí de inspiración islámica y con base en Algeciras que pide la anexión de Ceuta y Melilla a Andalucía, tema muy debatido y que el prestigioso Senador Francisco Lería y Ortiz de Saracho recogió en su libro de 1980 “Operación Ceuta-Melilla”, en el que recoge la Transición Política (1975-78) en nuestra ciudad y una posible incorporación entonces a Andalucía.
Con estos graves antecedentes, Ceuta debería ocuparse también de temas estratégicos como el de Gibraltar que terminará afectándonos; de la Unión Aduanera que nos margina vergonzosamente en Algeciras; de la necesidad de estar protegidos por la OTAN sobre todo ante la situación actual; del peligroso Tratado de Schengen; de explicar que no se dispone de una flota de pesca adecuada y de tantos temas que podrían ser objeto de un Departamento de Asuntos Estratégicos.






