El Colegio Rey Juan Carlos I de Ceuta ha puesto en marcha, en colaboración con el AMPA, la iniciativa ‘Martes locos por la fruta’, un proyecto que busca inculcar en los más pequeños la importancia de una alimentación equilibrada. La actividad se desarrollará cada martes, durante la hora del recreo, y está dirigida a los alumnos de Educación Infantil y Primaria.
El objetivo es claro: combatir el consumo excesivo de ultraprocesados y dulces en el entorno escolar y reemplazarlos por opciones más nutritivas, accesibles y beneficiosas para la salud, como en este caso sería la fruta.
Beneficios más allá de la alimentación
Desde el centro destacan que comer fruta no solo es una costumbre saludable, sino que tiene efectos directos en el rendimiento académico de los niños. Entre los beneficios más destacables se encuentran la mejora de la concentración, el fortalecimiento del sistema inmunológico y la adquisición de hábitos de vida más responsables desde la infancia.
Con la propuesta de los “Martes locos”, no se pretende únicamente educar sobre nutrición, sino también convertir la experiencia en un hábito de grupo y divertido.
Una tradición que quiere consolidarse
El AMPA del colegio confía en que la actividad se consolide como parte de la rutina escolar. “Se trata de que los alumnos y alumnas vean la fruta como una opción deliciosa y accesible y compartan ese momento saludable con sus amigos y compañeros”, subrayan desde la asociación de madres y padres.
Además, esperan que esta tradición semanal pueda trascender el ámbito escolar, involucrando a las familias en casa y contribuyendo a la creación de una generación más consciente de su bienestar.
Educar para el futuro
Con esta iniciativa, el Colegio Rey Juan Carlos I se suma a las acciones educativas que entienden la salud como un pilar fundamental en la formación de los más jóvenes. Al igual que se enseñan matemáticas o lengua, el colegio apuesta por transmitir la importancia de cuidar el cuerpo a través de la alimentación.
Los “Martes locos por la fruta” comienzan con ilusión y la expectativa de convertirse en un ejemplo de cómo la escuela y las familias pueden trabajar juntas para mejorar la vida de los pequeños, dentro y fuera del aula.







Magnífico.
Ya si cambiaran el plasticazo por cartón o algo reutilizable, CHAPÓ.