Aburrimiento, malas intenciones, distracción, ganas de pasarlo bien, son un cóctel muy fuerte para hacer una cosa en estas noches frías de invierno.
Conocemos un dicho muy antiguo que dice: "que cuando el burro está aburrido, hasta con el rabo mata a las moscas". Y es que no podemos poner a un policía detrás de cada uno de nosotros. Existe la responsabilidad civica. Pero eso es cuando la han conocido.
Todavía está la savia nueva de buscar el negacionismo dentro de un patrón. Y sólo hay que ir por los barrios para observar que no utilizan las mascarillas muchos. Los objetivos fundamentales son de exponer al público que lo que ellos quieran es lo que hay que hacer. Los demás viandantes, por no querer meterse en follones, ya que llamarle la atención equivale a ser abucheados, y eso es lo que quieren realmente, un poco de acción. Un rifirrafe para alegrarles sus bellos momentos de un día a día dedicados a la chulería de barrio. Son los clásicos que les da igual que le multen o que les llamen la atención. Ya que son los chulos del lugar.
Si en el futuro se pudiera hacer unos controles un poco más fuerte en las zonas que tiene más afluencias de estos especímenes de la sociedad moderna, pudiera ser que pudieran poner un poco de conocimiento hacia una actitud un poco más cívica.
Muchos hacen un movimiento muy ensayado de girar la cabeza e intentar no mostrar el rostro para no ser observados de la falta de una indumentaria actual como es llevar la mascarilla, otro disimulan fumando.
Y es que no estamos en unos momentos donde la diversión individual prevalece, estamos en una alerta sanitaria. Pues ya sabéis ponerse las pilas de la obediencia o los agentes que velan por nuestra seguridad podrán encontrar la fórmula para evitar el negacionismo y que no estéis en vuestras casas a las horas del toque de queda.
Y más a los vecinos de Claudio Vázquez, Rosales, Pantera y Príncipe. Estamos en un tris para que la advertencia sea un confinamiento, sed buenos amigos de la diversión y del negacionismo.






