El olor a chocolate ha invadido las instalaciones del local social de la barriada de San Daniel. La tarde de sábado se ha vestido de festividad para adorar al Niño Jesús de los Remedios. La adoración ha estado acompañado por hermanos, vecinos y por todos los que se han pasado por este espacio en Ceuta.
Los presentes se han refugiado del frío de enero en este encuentro en el que la fe ha sido la protagonista. El buen ambiente que se ha observado en la sala ha recordado, en cierto modo, a las fiestas de Navidad.
Sonrientes, todos han conversado, se han gastado alguna que otra broma y han contado novedades a sus allegados. Dentro de los participantes ha estado el hermano más joven de la cofradía, Ángel. El niño, en brazos de su madre, ha compartido este momento social.
El evento se ha presentado como el broche de oro final a las festividades. Los asistentes no han estado solos. El silencio lo ha roto el canto el coro San José que, para la ocasión, ha prestado su voz.

Buen ambiente
Antes de dar rienda suelta a los villancicos, los ceutíes que han pasado la tarde en el centro han dirigido unas palabras al hijo de dios. “Divino niño Jesús, te recibo con fe y esperanza”, han pronunciado. “Quiero merecer las gracias infinitas que derramas en tus fieles con los brazos abiertos”, han proseguido.
“Quédate conmigo para alejarme del mal. Tú qué conoces mis necesidades, alíviame de los pesares. Divino niño Jesús escúchanos, consuélanos y defendiéndonos. En ti porfiamos”, han pedido.
Tras pronunciar esas palabras, el grupo ha rezado en voz alta un ‘Padre nuestro’, un ‘Ave María’ y un ‘Gloria’. Después del breve culto, han procedido a adorarlo y a acercarse de uno en uno ante la figura dispuesta delante del Belén.
Adoración
Santiguándose y sonriendo, se han asomado a la cuna llena de pajas y rodeada de velas para rendirles su devoción al Mesías. Incluidas las intérpretes del coro de San José, todos se han aproximado para ver al niño nacido.
Finalizada esta parte del acto, se han centrado en celebrar su fe y la jornada de fin de semana. Rodeados de sus familiares y amigos, se han repartido alrededor de una mesa para saborear un chocolate caliente. Adereza con convivencia, ha sido el entrante perfecto para la merienda.
El sonido de las panderetas y las letras animadas han creado el ambiente perfecto para acercarse a la talla sacra. Cada uno ha tenido su momento para poner el foco en su encuentro con el Niño Jesús, un gesto simbólico tras el que se esconde la fuerte creencia de los integrantes de San Daniel.

Nuevas medallas
Al mismo tiempo que han interpretado villancicos al unísono, al otro lado, en la cocina del local, se han vertido numerosos vasos con humeante chocolate. Al lado, en una esquina, uno de los hermanos ha sacado un puñado de medallas de San Daniel. Son nuevas y las han estrenado en este momento especial.
Alegría
El evento, que ha tenido un carácter público, ha estado determinado por el entorno de alegría y desenfado. Esos ratos han sido el preludio a más actividades de la hermandad de San Daniel y Compañeros Mártires.
A partir de las ocho, los feligreses han tenido la oportunidad de retomar los cultos en honor a San Daniel, figura sacra muy venerada. Las oraciones y rezos se han desarrollado en Santa María de África, templo en el que se resguarda a la imagen.
La reunión, aunque haya tenido un tono festivo, persigue cultivar la fe, celebrar el nacimiento de Jesús y, sobre todo, hacer iglesia y hermandad. La finalidad de este tipo de encuentros programados desde la cofradía es acercar a la comunidad el cristianismo.
Es por ello por lo que la corporación por norma general hace hincapié en programar actos abiertos a los vecinos de la ciudad para hacer del dogma un lugar abierto y cercano a todos.






Pues muy bien! La Navidad, terminará mañana con el Bautizo de Jesús! A ver si toman nota nuestros políticos, y eso que el responsable de festejos es de la Hermandad del Rocio!