La autoridad judicial recoge pena de 2 años de cárcel para un vecino de Ceuta que fue sorprendido en la calle Velázquez con documentos identificativos de otra persona que estaba utilizando para ocultar su auténtica identidad.
El motivo no ha podido ser aclarado, pero sí que queda constancia del engaño en el que quiso incurrir ante unos policías nacionales a los que resultó sospechoso.
Esos agentes lo sorprendieron de noche y, cuando solicitaron ver su documentación, este les mostró en su teléfono móvil el pasaporte español expedido a nombre de otra persona, así como documentación digital con datos que no eran los suyos.
El intento por simular ser otro individuo ante los agentes no salió como esperaba. En dependencias policiales sí se pudo saber quién era realmente, pero no se ha confirmado alguna acción posterior que pueda ser penada y que esté asociada a lo que es este delito de falsificación de documento público.
Uso consciente de documentación ajena, pero no se sabe con qué fin
El implicado utilizó conscientemente una documentación ajena para aparentar una identidad distinta de la suya y dificultar su verdadera identificación policial. En la Jefatura Superior pudo comprobarse que su verdadera identidad era otra, se estaba ante un simulador.
Al no tratarse de un súbdito marroquí se aplica condena que no se sustituye por expulsión como ya ha sucedido en otros casos.
La actuación policial y judicial queda ahí, con este servicio. En otros se ha procedido a detenciones de marroquíes que utilizaban documentos de otras personas pretendiendo así el embarque a la Península o colarse, como al menos ha ocurrido en una ocasión, en el helicóptero.
Tras la entrada masiva de inmigrantes a finales de julio han aumentado de forma notable los casos de falsificación de documentos, cuando ya se estaba tratando como una acción delictiva residual.






