¿Qué ocurrió en el Centro Penitenciario de Sevilla?
Una psicóloga de la prisión Sevilla II, en Morón de la Frontera (Sevilla), fue víctima el pasado 8 de julio de una agresión sexual por parte de un interno, según confirmaron a EFE fuentes sindicales y de Instituciones Penitenciarias.
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha denunciado en un comunicado que el autor de los hechos es un interno multirreincidente, con doce ingresos en prisión y antecedentes por agresión sexual, actualmente sujeto a medidas de seguridad debido a su historial conflictivo.
La agresión se produjo mientras la profesional realizaba una entrevista con el interno en el despacho del equipo técnico. En ese momento, el recluso se abalanzó sobre ella, le hizo tocamientos por todo el cuerpo y la golpeó con la intención de impedir que pidiera ayuda o escapara.
Investigación abierta y traslado del interno
Instituciones Penitenciarias ha informado a EFE de que se ha remitido el caso al juzgado de guardia de Morón de la Frontera y se ha activado el Peasa (Protocolo Específico de Actuación Frente a Agresiones). Como medida inmediata, se ha decidido trasladar al presunto agresor a otro centro penitenciario.
Desde CSIF manifestaron su “más profundo rechazo a los hechos acaecidos” y han expresado su “extrema preocupación ante el empeoramiento de la situación en la prisión”. El sindicato denuncia problemas estructurales graves como la masificación, la falta de personal en todos los ámbitos y la ausencia de separación interior, lo que compromete la seguridad del personal penitenciario y la eficacia del sistema.
La agresión ha reavivado las críticas por la falta de medios y protección en las cárceles españolas, y ha provocado una ola de solidaridad en distintos centros, como la prisión de Ceuta, donde la plantilla ha alzado la voz para exigir justicia y respeto hacia los profesionales del ámbito penitenciario.







No entiendo porque tienen que publicar una foto de los trabajadores de prisiones… que poco valoran la seguridad personal
¿Quizás porque trabajamos con ellos y sus familias y nos conocen de sobra?