El Ceuta llegaba a otro sábado de fútbol dispuesto a seguir con su racha invicta en su feudo victorioso. El Alfonso Murube esperaba con su césped, su ambiente y sus gradas para dar un espectáculo de fútbol inexpugnable para los CD Mirandés. Los caballas se llevaron otra victoria con un 2-0.
José Juan y Fran Justo se vuelven a ver las caras tras coincidir en algún que otro duelo en Primera Federación. El de Gerena repetía once por cuarta fecha consecutiva buscando dar otro campanazo en una coliseo que llevaba una racha de fútbol incólume.
El Ceuta comenzó queriendo ser protagonista del juego. Así lo evidenciaba una temprana e intensa presión que ponía en apuros a un Mirandés que salía con línea de cinco. Un par de robos donde el Mirandés nacía ponía en apuros a los jabatos.
Era intenso el comienzo caballa, que actuaban más como cetáceos sedientos de sangre, no dejaba ni crear ni buscar espacios al CD Mirandés. El Ceuta recuperaba y esgrimía su fútbol con paciencia y calidad.
El Ceuta comenzó a buscar el costado de los jabatos para cazarlos. Así Koné, desde la línea del centro del campo, lanzó un pase filtrado para Matos que el lateral no tuvo forma de cortar. El ‘3’ caballa cruzó el balón raso y ajustado al palo para clavarle la primera banderilla al miura que venía de Miranda de Ebro. Golazo del Ceuta.
Matos lograba así su segundo gol en la campaña. Un estreno goleador para el recuerdo del lateral sevillano, que se está mostrando como un comodín en ataque, entrando por dentro con discreción y velocidad; un Speedy González obsesionado con el gol.
El Ceuta llegaba al cuarto de hora siendo superior en el marcador y en el juego sin tan poco obsesionarse con meter el segundo. Atacaba y buscaba sentirse cómodo pero atendiendo a la cabeza, sin quemar las naves ni desquiciarse en el transcurso.
El Mirandés, por su lado, amenazaba sin tampoco ser un peligro inminente. Balones en largo que eran bien defendidos y centros que hacían que Guille Vallejo no tuviera ni que arquear una ceja.
Pero eran cada vez más insistentes y obligaron a replegarse a los del Ceuta en algunos momentos. Momentos y dinámicas de partido en el que Jose Juan mantenía a raya el resultado sin tampoco recibir en sus carnes ocasiones clarividentes de gol.
Las alarmas saltaron en el banquillo del Ceuta. Kialy Abdul Koné, que estaba teniendo protagonismo sobre el verde, se fue al suelo. Un choque con un jugador del Mirandés hizo que se fuera al suelo. La escena recordaba a la vivida en Valladolid en el debut liguero.
Se levantó y siguió jugando, renqueante, con un evidente gesto de dolor en su rostro y en los ademanes de guerrero apuñalado de su cuerpo. No pudo más y se sentó sobre el verde pidiendo cambio. Konrad, que estaba calentando desde su golpe, ya estaba listo para disputar la hora que se avecinaba de fútbol en el Alfonso Murube.
Acto seguido, el Ceuta se llevó un susto culpa de su excesiva tranquilidad con el balón. Carlos dio un pase atrás a Guille, el burgalés, calmado, controló mal y el balón se fue tras amenazando con generar una ocasión clara para el Mirandés. Pero al portero le dio igual, su templanza no fue alterada, y con indolencia le hizo un recorte genial al delantero jabato que enmendó el fallo con una serenidad mayúscula.
El Ceuta, que no tuvo la necesidad de ser una apisonadora de goles, encontró oro buscando guijarros. Marcos Fernández lanzó un pase entre varias líneas para Konrad que corrió junto a otros dos centrales del Mirandés.
Lucharon los tres el balón y, con comicidad, los dos del Mirandés se chocaron, anulando el uno al otro y dejando al norteamericano frente a Juanpa. Konrad dribló al portero jabato y metió el balón sin complicarse en exceso; su primer gol como caballa. Dos de distancia para Ceuta.
Koné regaló el primer gol y se fue lesionado. Su sustituto anotó el segundo del Ceuta. Un ‘Plan B’ que también funcionaba como un reloj.
Los diez minutos restantes de la primera parte fueron más calmados. El Ceuta quiso hallar otra vez brillantes en el río con un balón parado, pero nada. Guille vió en lontananza intentos del Mirandés que no rozaba ni el disparo. Así acabó la primera parte 2-0.
La segunda mitad comenzó con un Mirandés que quería meterse como fuera en el partido. Ismael Barea se fue y entró Iker Varela. Así empezó el Mirandés buscando balones adelantando su línea.
Pronto el Ceuta halló una forma de seguir percutiendo en el área de los de Miranda de Ebro. Konrad se giró y envió un buen pase que se paseó casi por la línea de gol sin encontrar un receptor caballa.
Para felicidad caballa y maldiciones y exabruptos frustrados de Fran Justo, estaba mucho más cerca el 3-0 que el 2-1. Marcos Fernández, casi calcando el segundo balón, envió un buen balón a Aisar Ahmed. El ‘7’, en lugar de driblar a Juanpa, se aventuró con batirlo con un disparo que se fue cerca. Avisaba, y mucho, el rifle blanquinegro.
Se cambiaron los papeles Aisar y marcos en la siguiente, que el de Ceuta le dió un buen pase atrás al de Tarragona que se fue cerca. Era un tiroteo sobre la portería del Mirandés, como si Juanpa fuera Bonnie o Clyde en aquella carretera en los años 30.
Después de un gran pase largo, Konrad hizo bailar claqué al lateral y con un disparo forzó un córner. En ese mismo córner, fue Kuki el que casi roza el tanto con un cabezazo, obligando a esforzarse a Juanpa.
Movió el banquillo Fran Justo para dar entrada a dos delanteros: Etienne Eto’o, hijo del mítico jugador, y Carlos Fernández. Querían meterse como fuera en el partido.
Llegando el minuto 70’, comenzó el Mirandés a buscar una manera de hacer daño. El plan no era el más innovador: centros laterales. Pero Carlos los despejaba con rabia, como un guripa de mandíbula desencajada.
El Ceuta hacía cambios: se iban Aisar, Kuki y Rubén para que entraran Bodiger, Salvi y Aboubacar Bassinga.
El partido continuaba su transcurso sin sufrir mucho el Ceuta hasta el 78’. Etienne Eto’o se encontró un hueco luchado y frente a Guille, la mandó fuera. La más clara del partido de los de Miranda de Ebro.
En defensa tampoco tuvo el Ceuta alguna oposición de peligro, bien los centrales o Anuar trabajan a destajo para ahorrarle problemas a Guille Vallejo.
El Ceuta hizo su último cambio. Tras un partido de mucho trabajo, se fue Marcos para que entrara Samu Obeng.
Poco más tuvo un partido en el que el Ceuta se limitó a aguantar un resultado que ampliaba su racha. Se pasaban el balón a ritmos de ‘olés’ de la hinchada caballa. 2-0 en el luminoso, cuarta victoria seguida en casa y séptimo partido sin perder.
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