Después de tanta denuncia, tanta espera y tanta promesa vacía, llegó el momento de hablar de soluciones. No de milagros ni discursos huecos, sino de caminos posibles. Ceuta no está condenada, está agotada de mendigar atención. Esta ciudad no necesita compasión: necesita compromiso.
Las soluciones existen. El problema es que nunca se aplican donde más falta hacen. Este artículo no es una utopía: es una hoja de ruta para que Ceuta empiece a respirar.
Sanidad: cuando vivir en una barriada acorta tu vida
No es normal que una persona en el centro viva siete años más que alguien en la periferia. No es justo, no es ético y no debería ser legal. Pero en Ceuta sucede, y nadie rinde cuentas.
Faltan especialistas. Faltan recursos humanos. Faltan soluciones. La salud mental está colapsada, sin alternativas y con una lista de espera que crece en silencio. Ceuta sigue sin disponer de una cámara hiperbárica en funcionamiento, a pesar de haberse anunciado su compra en 2024. Tampoco hay radioterapia, y los enfermos oncológicos siguen viajando fuera para recibir tratamiento.
¿De qué sirve el equipamiento nuevo si no hay manos que lo usen?
Proponemos un Pacto por la Sanidad en Ceuta, con voz ciudadana, con los sanitarios al frente y con compromisos reales. Necesitamos incentivos que atraigan y mantengan especialistas, refuerzos estables, atención primaria fuerte y una descentralización que nos devuelva el control sobre nuestra salud.
Educación y juventud: que no se nos escape el talento
Cada vez que un joven se va de Ceuta porque aquí no hay futuro, la ciudad pierde una oportunidad. Y cada vez que uno abandona los estudios, lo empujamos hacia un abismo. No puede seguir siendo más fácil abandonar que avanzar.
Necesitamos un plan de choque: refuerzo escolar desde la calle, FP ligada al empleo real, becas con retorno, y un compromiso firme por parte de la Ciudad para que ningún chaval quede atrás por su código postal.
Economía: reanimar lo nuestro antes de importar milagros
Se apostó todo al empleo público, pero la empresa privada lleva años desangrándose. El comercio cae, los autónomos tiran la toalla, y los barrios pierden su latido. Mientras tanto, seguimos esperando una economía que no llega.
Ceuta necesita respirar. Proponemos un plan de rescate al pequeño comercio, una Zona Económica Ceuta-Marruecos bien negociada y una inversión pública que ponga en pie lo que aún queda vivo: nuestros barrios, nuestras manos, nuestro talento.
Frontera: que cruzar no sea un castigo
Horas de espera, normas absurdas, desprecio institucional. La frontera se ha convertido en un suplicio. Gente que trabaja a un lado y duerme al otro, familias partidas, comerciantes arruinados.
Hace falta un acuerdo bilateral real, con garantías. Y una Oficina Jurídica Fronteriza que defienda al ciudadano, no al trámite.
Inmigración: corresponsabilidad o hipocresía
Ceuta no puede seguir sola gestionando algo tan complejo como la inmigración irregular. No es justo. No es humano. No es sostenible. La presión sobre los servicios es brutal, pero aún mayor es el silencio del Estado.
Necesitamos reparto entre comunidades, recursos directos y un centro de coordinación estatal en nuestra tierra. Y, sobre todo, dignidad para quienes vienen y para quienes les atienden.
Gobernar desde aquí, no desde el limbo
La mayoría de las decisiones que nos afectan se toman a cientos de kilómetros, por gente que no pisa nuestras calles ni escucha a nuestras vecinas. Así no se puede construir nada duradero.
Ceuta necesita competencias reales. Y una ciudadanía que no solo vote cada cuatro años, sino que tenga un Consejo Consultivo Permanente, con voz y voto en cada gran decisión.
Vivienda: garantizar un techo digno para todos
Ceuta enfrenta un déficit estructural de vivienda, con cerca de 8.000 unidades necesarias. En barriadas como Príncipe Alfonso o Cortijo Moreno, muchas familias sobreviven en condiciones indignas sin regularización posible.
Proponemos un plan de vivienda 2025-2027 que recupere viviendas vacías, ofrezca ayudas al alquiler y active políticas para jóvenes, además de aplicar ya el PGOU donde es más urgente: en las zonas excluidas del mapa del desarrollo.
Urbanismo y movilidad: una ciudad con plano, pero sin dirección
Ceuta ya cuenta con un Plan General de Ordenación Urbana aprobado. Pero tenerlo no es suficiente si no se aplica. La ciudad sigue sin avanzar en la regularización de edificaciones ilegales. Tampoco se planifican nuevos desarrollos urbanos con criterios de equidad y sostenibilidad.
Proponemos aplicar de forma efectiva el PGOU, mejorar la conectividad entre barrios con transporte público eficiente, accesos dignos, zonas peatonales y una red de servicios básicos coherente con la realidad.
Medio ambiente y sostenibilidad: proteger nuestro entorno
El entorno natural de Ceuta es un valor olvidado. Necesitamos políticas de reciclaje efectivas, fomento de energías renovables, protección del litoral y empleo verde que cuide lo que aún no ha sido destruido.
Recuperar lo antiguo para construir lo nuevo
La historia de Ceuta no solo está escrita en libros, también en piedra. Pero nuestras piedras están cayendo en el olvido. Los fuertes militares que se levantan esplendorosos frente a nuestras fronteras están abandonados, convertidos en ruinas silenciosas. Las murallas meriníes desaparecen poco a poco, sin protección ni promoción. Y así, uno tras otro, los lugares emblemáticos que narran quiénes fuimos se convierten en escombros o aparcamientos.
Recuperar el patrimonio no es mirar al pasado con nostalgia: es proyectar futuro con identidad. Exigimos un plan urgente de conservación, recuperación y uso social del patrimonio histórico de Ceuta, que lo devuelva al pueblo y lo convierta en motor cultural, educativo y turístico.
Participación ciudadana: sin la gente, no hay ciudad
La brecha entre la administración y la ciudadanía no puede seguir creciendo. Proponemos crear espacios de decisión reales: presupuestos participativos, consejos vecinales vinculantes y una administración transparente, que rinda cuentas y escuche.
¿Tantos cerebros… para tan poca solución?
En Ceuta hay políticos, asesores, técnicos, funcionarios, arquitectos, economistas... y todos cobran de la ciudadanía. Sin embargo, seguimos igual. Como si las ideas estuvieran secuestradas, o simplemente no existieran. O peor aún: como si quienes pueden cambiar las cosas prefirieran mirar hacia otro lado.
Aquí no falta inteligencia. Lo que falta es compromiso. Lo que sobra es comodidad.
Porque cuando las ideas no aterrizan en soluciones concretas, la política se convierte en teatro. Y Ceuta no necesita más teatro: necesita dirección, valentía y responsabilidad.
Conclusión: Ceuta no está rota, está esperando
Ceuta no necesita más discursos de poder. Necesita actos de amor político. Amor por su gente, por sus barrios, por sus jóvenes, por su dignidad.
Estas propuestas no nacen de un despacho: nacen de la calle, del hospital colapsado, del aula vacía y de la cola del Tarajal.
Ceuta tiene futuro. Y si los que mandan no lo ven, es hora de que se aparten. Porque quienes sí lo vemos, ya no vamos a callar.







Planteamiento sectario como no podía ser de otra manera, después de que este señor señalase como moralmente inferior a todo aquel que no acudió a una manifestación por Gaza, ahora tenemos un nueva entrega de maniqueísmo.
Yo lo traduzco: más dinero, más subvenciones, más facilidad para ir a Marruecos y utilizar la subvención allí o vivir del pseudo porteo.
Mantener el círculo de pobreza del Príncipe, y del resto de la población.
En cualquier ciudad, región del mundo con una tasa de paro tan grande la gente se forma y se va a buscar mejores condiciones de vida para desarrollarse como persona y a la sociedad, son personas con iniciativa.
Pues no, este señor está empeñado en que hay subvencionarlo todo, cuando se ha demostrado que sólo ha llevado a más miseria para el Príncipe la tan mal ayudas, que crean dependencia.
Me da pereza ir punto por punto comentando. ¿porqué la murallas meriendas son importante y no los fuertes neomedivales que se caen a cachos?
Todo está apuntuando a que vamos a pasar del sectarismo de Vox a tener una década de otro tipo de sectarismo.