Sony Lalwani es economista ceutí, asesora fiscal, y una de las tres autoras del informe “Identidad, economía y estrategia”, junto a Susana Burgos y Nayat Mohamed Maanan. a propuesta del Observatorio de Ceuta y Melilla.
El documento, con enfoque femenino y multicultural, ofrece una visión alternativa al relato tradicional sobre Ceuta y Melilla, proponiendo modelos económicos realistas, sostenibles y arraigados en el territorio.
Sony Lalwani propone algo más que números: propone una visión. Conocer, amar y aprovechar Ceuta. Desde dentro, con participación ciudadana, con talento local, y con una narrativa propia que no se escriba desde fuera. Una ciudad fronteriza, sí. Pero sostenible. Y con futuro.
En esta entrevista, Lalwani reflexiona sobre las oportunidades de la ciudad, la importancia de la autoestima colectiva, y una propuesta concreta para transformar el barrio del Príncipe.
¿Cómo surgió la idea del informe "Identidad, Economía y Estrategia"?
Fue un encargo que realizó el mismo Observatorio de Ceuta y Melilla con una propuesta conjunta de Susana Burgos, Nayat Mohamed Maanan y yo misma. Se planteó así, la posibilidad de generar un relato alternativo a la visión que se habían presentado en otros informes anteriores. Ceuta y Melilla necesitan una narrativa propia, construida desde dentro y no impuesta desde fuera. Apostamos por una perspectiva femenina, multicultural y conectada con la realidad local.
¿Qué diferencia a este informe de otros estudios sobre Ceuta y Melilla?
Nuestro enfoque es femenino y multicultural, algo que no se suele ver en documentos económicos. Además, viene desde el territorio. No somos un despacho de consultores en Madrid mirando datos; somos mujeres que conocen estas ciudades, que las han vivido y que creen en su potencial. Queríamos una narrativa más positiva. Como dice Susana: “Lo que no se conoce no se ama, y lo que no se entiende no se aprovecha.”
"Queremos un modelo económico construido desde dentro, con visión local y arraigo, no impuesto"
¿Cómo fue el trabajo con Susana Burgos y Nayat Mohamed Manam?
Muy enriquecedor. No nos conocíamos tanto al principio, pero pronto generamos confianza y sinergia. Susana y yo somos de Ceuta, aunque ella lleva años trabajando en medios desde Madrid. Nayat, desde Melilla, aportó otra mirada local. Lo interesante es que Ceuta y Melilla son como hermanas, pero no iguales. Tienen historias, dinámicas sociales y culturas distintas. Eso también lo reflejamos en el informe.
Como economista, ¿cuál es su diagnóstico sobre el modelo económico actual de Ceuta?
Hay mucho potencial, pero falta una estrategia coherente. En estos momentos, los negocios que prosperan son franquicias típicas que podrías encontrar en cualquier ciudad. Nos falta diferenciación. Ceuta tiene una identidad cultural única, una ubicación estratégica y un talento diverso. Eso debería ser la base de nuestro modelo.
Propones un modelo basado en cuatro pilares. ¿Cuáles son?
Diversidad cultural, gestión del talento, economía digital y turismo sostenible. No se trata de copiar modelos ajenos, sino de crear uno propio desde nuestra realidad. Por ejemplo, hay pequeños negocios que están funcionando muy bien. Ese tipo de iniciativas deberían cuidarse y potenciarse.
–¿Puede desarrollarlo brevemente?
Claro. Ceuta tiene que dejar de verse como una ciudad subsidiada y empezar a actuar como una ciudad fronteriza sostenible.
Yo propongo cuatro pilares para ese modelo basado en la diversidad cultural como activo, no como problema; la gestión del talento o lo que es igual, formar y retener a los jóvenes, fomentar el emprendimiento; en cuanto a la economía digital y nuevas tecnologías, atraer nómadas digitales, crear hubs tecnológicos; y, para finalizar,fomentar el turismo sostenible, que valore el entorno, el patrimonio y la experiencia local.
"Ceuta debe dejar de verse como ciudad subsidiada y actuar con visión propia y capacidad de liderazgo"
Adicionalmente añado la economía del cuidado como un nicho creciente, y la educación como palanca de atracción: Ceuta puede ser una ciudad universitaria si se invierte bien.
En el informe se incluye una propuesta muy concreta para el barrio del Príncipe. ¿En qué consiste?
Es una propuesta inspirada en el Gamcheon Culture Village de Busan, Corea del Sur. No queremos replicarlo, sino adaptar su espíritu: transformar una zona a través de un proceso participativo liderado por los vecinos. No se trata de gentrificación, sino de generar autoestima colectiva, empleo, espacios culturales y comercio local. Creemos que el Fortín del Príncipe podría ser el epicentro de esta transformación.
¿Cómo ha reaccionado la sociedad ceutí ante esta idea?
Hemos recibido muy buena acogida tras su presentación por parte de asociaciones vecinales, culturales, educativas y sociales. Ya hay entidades como la FAMPA, el club de lectura, la Asociación de Vecinos del Príncipe o la Escuela de Arte colaborando. Cuando llegue el momento, iremos a la administración con una propuesta concreta nacida desde abajo, no al revés.
También menciona la importancia de la autoestima colectiva. ¿Por qué?
Porque durante mucho tiempo Ceuta ha tenido una imagen victimista o distorsionada. Tenemos que cambiar el relato: somos una ciudad con convivencia, diversidad y calidad de vida. La autoestima también es una palanca económica. Cuando la gente cree en su ciudad, invierte, emprende y se queda.
"La autoestima colectiva también es una palanca económica para esta ciudad”
Algunos sectores consideran que los jóvenes se van y no regresan. ¿Es así?
Es normal que los jóvenes se vayan a estudiar o buscar experiencias fuera. Lo importante es que encuentren motivos para volver. Muchos lo hacen, pero para eso hay que generar oportunidades. La ciudad puede ofrecer calidad de vida, pero también debe mejorar su oferta cultural, tecnológica y de ocio.
Ha mencionado la economía del cuidado. ¿Tiene potencial en Ceuta?
Muchísimo. Es un sector con futuro, que genera empleo y cohesión social. Y es un campo donde la iniciativa privada puede jugar un papel fundamental. Tenemos que dejar de pensar que solo el Estado debe resolverlo todo. La sociedad civil y el tejido empresarial tienen que asumir protagonismo.
¿Qué retos enfrentan Ceuta y Melilla hoy?
Muchos: desempleo, falta de vivienda, desconfianza hacia la inversión privada, y una administración que a veces no acompaña. Tenemos un régimen fiscal muy potente, pero poco explotado. Y un problema grave de autoestima colectiva. A veces parece que solo sabemos hablarnos desde la queja. Hay que dejar de hacerse la víctima y empezar a actuar. El empresario hay que cuidarlo. No podemos basarlo todo en subsidios.
¿Cuál es el siguiente paso para este informe?
Seguir moviéndolo, hacer seguimiento, generar alianzas. Se ha presentado en Madrid, en Melilla y en Ceuta, y se sigue hablando del tema. Eso demuestra que hay interés. El objetivo es claro: que Ceuta y Melilla dejen de ser invisibles y pasen a ser referentes de un modelo propio, justo y sostenible.
¿Qué conclusiones han extraído tras las realización del informe?
Que no necesitamos que vengan de fuera a decirnos quiénes somos o qué necesitamos. Conocemos nuestras fortalezas, nuestras carencias y también nuestras posibilidades. Ahora toca creérnoslo y actuar en consecuencia.
Ceuta y Melilla necesitan reinventarse con urgencia para consolidar su identidad europea, diversificar su economía y fortalecer sus lazos con España y la Unión Europea. Esa es la principal conclusión del informe "Identidad, economía y estrategia: un nuevo relato para Ceuta y Melilla", publicado por el Observatorio de Ceuta y Melilla en junio de 2025.
El documento, elaborado por las autoras Susana Burgos, Sony Vashdev Lalwani y Najat Mohamed Maanan, propone un nuevo enfoque para el desarrollo de ambas ciudades autónomas, sustentado en tres pilares: reconocer su singularidad, aprovechar sus ventajas fiscales y cambiar su modelo económico.
Uno de los principales desafíos, según el informe, es el desconocimiento que existe en la Península sobre la realidad ceutí y melillense, lo que contribuye a una imagen negativa y a una falta de autoestima local. “Lo que no se conoce, no se ama”, destaca el texto. Además, la falta de promoción y los prejuicios sobre la seguridad perjudican gravemente al turismo, uno de los sectores con más potencial.
El informe pone en valor el régimen fiscal especial de ambas ciudades, que incluye deducciones del 60% en el IRPF y bonificaciones en el Impuesto de Sociedades, además del IPSI, un tributo alternativo al IVA. Las autoras apuestan por crear una Zona Económica Especial (ZEE), similar a la de Canarias, para atraer inversión extranjera y fomentar la economía digital.
En el caso concreto de Ceuta, se destacan como pilares de desarrollo el turismo sostenible, la economía de los cuidados, la digitalización, la formación y el impulso al puerto. En Melilla, se proponen estrategias centradas en la innovación, el turismo y la conectividad.
También se denuncia la inestabilidad de las relaciones con Marruecos, que sigue sin cumplir los compromisos aduaneros y mantiene una narrativa soberanista hostil. En ese contexto, las ciudades deben reivindicar su papel como territorios plenamente democráticos y europeos en el norte de África. El informe concluye que Ceuta y Melilla deben pasar de ser periferias problemáticas a convertirse en polos de desarrollo, convivencia y modernidad. Para ello, hace falta valentía política, mayor implicación del Estado y un compromiso claro con su futuro.
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