El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes -CETI- está desbordado. En la tarde de este martes, media docena de subsaharianos que habían accedido a Ceuta tras saltar la valla esperaba su acceso a las instalaciones del Jaral.
Ya se ha superado la barrera de los 800 acogidos, cuando las plazas oficiales se cifran en 512. Las habitaciones están al completo, lo que ha llevado a que ya se estén utilizando espacios comunes paran acoger a los recién llegados.
Se está barajando la adopción de una medida extraordinaria, como es la colocación de tiendas. Hay que retrotraerse a 2018 cuando el Gobierno de España pidió ayuda a la Comandancia General para ubicar varias de esas infraestructuras en el Jaral, llegando a ocupar por aquel entonces los terrenos de la Hípica.
Los integrantes de Regulares fueron los que se encargaron de disponer estos elementos siguiendo las indicaciones de la dirección.
El goteo es imparable, a diario acuden marroquíes y subsaharianos que han conseguido el pase bien saltando el perímetro o bien cruzando a nado el espigón.
Esto ha roto todas las previsiones, alcanzándose una saturación que lleva a la necesidad de adoptar medidas urgentes para no sufrir males mayores.
El CETI se ha estirado al máximo, usando las zonas comunes para acoger a todos los inmigrantes que llegan a Ceuta.
De momento, el centro, con la implicación máxima de todos los que allí trabajan, ha ido soportando esta situación extrema, pero la decisión de colocar tiendas, como hace unos años, se ha puesto encima de la mesa como solución inmediata.
Si la presión migratoria sigue así se tendrá que solicitar cooperación de distintas administraciones implicadas para ofrecer otro tipo de atención temporal.
Las habitaciones, con incluso 10 personas en cada una, han llegado a su tope, dejando como opción la ocupación de espacios comunes para colocar tiendas con literas.
La población marroquí y argelina va en aumento. La mayoría solicita asilo por lo que permanecen el tiempo estipulado por ley en el centro del Jaral. A esas dos nacionalidades se suma la subsahariana.
Las salidas que se han llevado a cabo a la Península son de grupos reducidos lo que no viene más que a parchear una situación de auténtico bloqueo en unas instalaciones dependientes del Gobierno de España.
Las entradas de adultos han tenido esta incidencia directa en el centro de estancia temporal del Jaral, pero en el grueso de menores la situación tampoco varía.
Así, en la actualidad, los recursos de los que dispone la Ciudad Autónoma acogen a 500 menores. Se está a la espera de que el compromiso del Gobierno de España se pueda cumplir y que las comunidades autónomas favorezcan los traslados de niños tanto de Canarias como de Ceuta.
Ese trámite se llevará a cabo, de acuerdo con los planes anunciados, a finales de mes. De hecho, se ha advertido de que cualquier negativa de territorios será respondida por los cauces judiciales.
Sin que se hayan alcanzado los datos de entrada de agosto del año pasado, cuando la presión sobre los espigones fue mucho mayor que este verano, la realidad es que Ceuta atraviesa una situación de constante tensión.
La persistente niebla ha provocado que prácticamente a diario la Guardia Civil tenga que montar dispositivos de control en los arenales, que se suman a los que de por sí se llevan a cabo en el perímetro fronterizo.
El desgaste en algunas unidades, como es el caso del Servicio Marítimo, es evidente, ante jornadas de tensión máxima por la búsqueda de personas en el mar cuya visibilidad es complicada.
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