Podría decirse que los gatos son parte de las imágenes de postal de Ceuta. Están repartidos por numerosas calles y andan a sus anchas por diferentes barriadas. Sin embargo, aún en la ciudad no existe un censo definido de estos convecinos ni tampoco la declaración oficial de colonias.
Es este motivo por el que, en el transcurso de incorporar la estrategia impulsada desde el departamento de Sanidad para su gestión, se desarrolla el proyecto CER. La intención es allanar el terreno mientras la administración se desenvuelve en sus ritmos burocráticos.
El mismo trata de localizarlos, capturarlos y esterilizarlos con la finalidad de empezar a controlar el nivel demográfico de la especie. Actualmente el centenar de personas que está involucrado en la iniciativa, entre el que se encuentran voluntarios y cuidadores, se centran fundamentalmente en la barriada del Príncipe, una de las zonas donde se tiene constancia de un alto grado de presencia.
De hecho, aún no se han extendido apenas a otras áreas urbanas en estos seis meses de trabajo. Participan también las veterinarias municipales Sonsoles Carretero e Isabel Esteban y trabajadores de Trasateg, que son los que se encargar de distribuirlos a la hora de llevar a los gatos a las clínicas para las castraciones.
Los cálculos apuntan a que llevan a una treintena cada semana a estos centros para el procedimiento. “Aún no tenemos un registro, pero sí cuántas capturas. Son más de 500. No disponemos de cifra porque no se ha ido a todas y cada una de las colonias. Hasta que no termine el año no podrá ofrecer un mapa con estos datos”, incide Carretero.
Este año, de hecho, disponen de un mayor cupo para capar a estos animales. Previamente tenían como límite hasta unas 300 intervenciones, pero, este 2025 alcanzan en torno a las 1.000.
“Ha incrementado gracias al aumento de crédito. Ojalá hubieran más, pero también es necesario tener en cuenta que hay un número limitado de clínicas que también deben ocuparse de sus clientes”, explica. La compañía asignada para este plan distribuye al grupo de gatos para evitar la saturación en sus servicios.
Los voluntarios son una parte imprescindible dentro del desarrollo de la actuación. Ellos reciben formación para saber los pasos correctos en cuanto a la alimentación o capturas. De hecho, el pasado día 26 los coordinadores se reunieron con ellos en una charla para organizar el trabajo y enseñarles algunas bases.
“Se les explicó cómo se hace la gestión de forma correcta, se abordaron aspectos que crean que pueden mejorar y se hizo tanto formación como seguimiento de este medio año de encomienda”, traslada. La próxima está planteada para septiembre.
Durante el encuentro se dieron a conocer las directrices de la Subdirección General y cómo colocar el pienso. Lo ideal es usar uno que sea seco y emplear de forma excepcional la comida húmeda para, por ejemplo, suministrar un fármaco al gato. Deben ser nutridos en un momento del día y en una zona adecuados.
Una vez que el felino acaba, si no tienen más hambre, lo preciso es no dejar más cantidad. “Es gastar dinero y que no se controle bien su peso. No se puede hacer tampoco porque de un día para otro se pone en mal estado”, incide.
Este periodo de esfuerzo permite ver, de momento, cómo unos lugares están en peores condiciones respecto a otros. “Aunque no sea un proyecto oficial, sirve para observar. Se ven zonas donde hay un efecto de neumonitis, una enfermedad endémica que surge porque Ceuta es una ciudad muy húmeda. Es como una alergia”, manifiesta.
Es una información que servirá para la futura estrategia, un plan que es necesario por una serie de razones. La primera y principal es para acceder a una vigilancia y conocimiento reales sobre la salud de los gatos callejeros.
Otra de las grandes motivaciones es evitar la muerte innecesaria de crías. “Muchos tienen que aprender a vivir en la calle y en ese proceso fallecen por selección natural”, comenta. Pretende también mejorar la salud pública al frenar orines, excrementos y una excesiva presencia en las vías públicas. “Está también el hecho de estar al tanto de las pulgas o de proteger a ciertas especies reducidas que están en partes de la Red Natura y que son más débiles”, remarca.
Un proyecto que informe sobre la realidad gatuna en la ciudad es una fuente de indicadores. El propósito es tener un censo definido y, a raíz de ello, saber cuántos deben ser esterilizados.
“Las gatas son muy prolíficas y Ceuta tiene un ambiente ideal para que vivan en las barriadas ya que no hay temperaturas extremas. Una hembra puede parar cada dos meses cinco”, detalla. “La iniciativa pretende un control de colonias para disminuir la población. Existe un exceso en muchos municipios”.
Asimismo, otro de los puntos sobre los que trabaja es en la adecuada administración del alimento. Algunos vecinos, de buena fe, lo hacen, pero desde el desconocimiento. “Darles comida de humanos no es bueno para su microbiota ni su funcionalidad. Lo mejor es el pienso”, enfatiza.
Conlleva también inconvenientes en lo referente a la salubridad. “Si se echa en la acera, si está humedecida, se mancha el suelo y se contamina al contactar con este”, explica. Es necesario evitar ofrecerla en un sitio donde pueda haber otros comensales como, por ejemplo, gaviotas o ratas y darle más de lo que requiere el gato para saciarse.
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