Han pasado ya más de tres años desde que te fuiste, mi querido Káiser, y la herida sigue abierta. Todo fue tan rápido... De un día para otro comenzaste a encontrarte mal y tras aquel diagnóstico fulminante de cáncer terminal, ya no pudimos hacer más que despedirte.
Yo estaba en Granada, estudiando un máster, y ni siquiera pude estar contigo en tus últimos momentos. Esa impotencia, esa tristeza, todavía me acompañan cada día.
Sin embargo, cuando pienso en ti, intento que el recuerdo que predomine sea el de todo lo bueno que vivimos juntos. Llegaste a nuestras vidas después de haber sido injustamente abandonado por sufrir ataques de epilepsia; te adoptamos de la protectora y, desde ese día, me diste una lección diaria de amor, nobleza y fidelidad.
Fuiste un compañero valiente, leal, siempre dispuesto a regalar cariño. No eras “una mascota”, eras un miembro más de nuestra familia. Te estaré eternamente agradecida por todo lo que nos diste.
Por eso mismo aún me cuesta asumir la forma en que te despedimos, y por ello te pido perdón.
Tras tu operación, pregunté al veterinario qué ocurriría con tu cuerpo. Imaginaba que podríamos recogerte, llevarte a casa, darte un adiós digno, como merecías. Pero me dijeron que te llevarían a Algeciras a ser cremado, sin más explicaciones. Yo estaba destrozada y no supe ni qué preguntar.
Tiempo después supe la verdad: te mantuvieron días en un congelador y tu cuerpo fue tratado como un simple residuo clínico, incinerado y enterrado en una fosa común sin ceremonia, sin dignidad, sin la posibilidad de guardar tus cenizas ni de rendirte el homenaje que merecías. Y eso me desgarra el alma.
Káiser, si me lo permites, quiero tomar unos renglones de esta carta para alzar la voz en tu nombre y en el de todos los compañeros de cuatro patas que, como tú, se marcharon sin el respeto que merecían.
Quiero exigir que en Ceuta esto cambie. Que no haya ni una sola familia más que tenga que pasar por este dolor añadido. Que no haya más animales que acaben literalmente en un contenedor de desechos. Porque eso es lo que sigue ocurriendo en nuestra ciudad. Y eso es vergonzoso.
En 2025 nuestras mascotas siguen siendo tratadas como basura, como si su vida no hubiera significado nada. Todo porque aquí seguimos sin un crematorio de mascotas, sin un lugar digno donde despedirnos de ellos, donde llorarlos, donde recordarlos. Y mientras tanto, las autoridades miran hacia otro lado.
Yo no elegí esa despedida para ti, Káiser. No fue la que merecías. Si hubiera podido, te habría acompañado hasta el final, te habría ofrecido un funeral digno, y tus cenizas estarían hoy en casa con nosotros, tu familia.
Por ti, por todos, seguiré luchando. Seguiré levantando la voz, junto a quienes forman parte de este movimiento, para que nunca más se repita esta injusticia.
Desde mi dolor profundo, animo a todas las familias, a todos los amantes de los animales, a uniros al Movimiento Ciudadano por la Dignidad Animal. Este movimiento lucha por los derechos de los animales, por su reconocimiento, por un trato respetuoso en vida y en la despedida. Juntos podemos conseguir que esta injusticia no se repita, que se creen infraestructuras dignas para ellos, que su memoria sea honrada como merece.
Descansa en paz, mi noble amigo. Gracias por todo lo que me diste. Siempre estarás en mi corazón.
Tú humana que no te olvida...
Movimiento Ciudadano para la Dignidad







Si tanto los queréis haced una asociación y pagaros los gastos.
Hermosísima carta al precioso y ser de luz de Káiser, ojalá haya conciencia en algún político con poder ejecutivo y consiga lo que se dice en ésta carta…