Después de 35 años en activo, Carmen Sedeño ha dejado su trabajo en Correos. La que ha sido directora de la oficina en Ceuta en los últimos años cierra una etapa que ella misma califica como “emocionante” y que le ha dejado “muchos recuerdos y vivencias”.
“Soy de aquí, de Ceuta, y he estado 35 años en una empresa de la que no solo me llevo compañeros, sino una familia”, cuenta con cariño Carmen a este periódico. En el tono de sus palabras se detecta lo que finalmente reconoce abiertamente: “yo he disfrutado mucho de mi trabajo”.
Además del compañerismo, sí hay situaciones que echará de menos, como el trato con el público. Así, afirma que “la gente es muy cercana y agradecida y eso lo notamos los que trabajamos en Correos, aunque a veces hay excepciones”.
Así, cuenta cómo se le han dado casos de personas mayores, “ahora ya no tanto”, que iban a las oficinas a por una carta o comunicación y le pedían que se las leyera, ya que no sabían leer, anécdotas que “nunca se olvidan”.
Lo que ha cambiado la empresa en tres décadas
Carmen Sedeño ejerció poco tiempo como cartera de reparto, ya que pronto pasó al trabajo de oficina, desde donde ha ido escalando en puestos de responsabilidad, hasta llegar a ser jefa de equipo y posteriormente directora.
Ayer fue oficialmente su último día de trabajo, “aunque he aprovechado las vacaciones que me quedaban para ir dejando poco a poco” su tarea en la sede de Correos. En estos últimos días también ha habido momentos para una fiesta de despedida, “que fue muy íntima, pero en la que nos lo pasamos estupendamente”.

Al recordar lo que ha sido la evolución de un servicio como el de Correos a lo largo de estas más de tres décadas, Carmen lo tiene claro: “ha cambiado todo, muchísimo”. En ese sentido, hace referencia a “la informática “que lo ha alterado todo a la hora de trabajar” y recuerda que hasta 200 personas llegaron a trabajar en la empresa pública en determinados momentos, cuando en la actualidad “rozamos los 50”.
La adaptación a las nuevas tecnologías
De hecho, se pasó de la organización y reparto del correo postal “a mano” a la informatización de todo el sistema de trabajo y a la gestión de nuevos productos por parte de la empresa y que el mercado demandaba. Así, reconoce que el proceso de adaptación a las nuevas tecnologías le ha tocado vivirlo en primera persona durante estos 35 años.
“Tal vez está feo que yo lo diga, pero me voy satisfecha con mi trabajo, y eso no siempre es fácil decirlo”, asegura Carmen, quien indica que la única salvedad que le pondría a esta larga trayectoria es “el tiempo que le he restado a mi familia durante estos años”. Sin embargo, con la jubilación recién estrenada, podrá dedicar más atención a sus más allegados, cuenta feliz, en referencia a sus hijos y a sus dos nietos, “y al resto de mi familia, que es muy amplia”, matiza.

“Me he llevado bien con todo el mundo”
Ahora que comienza esta nueva etapa, reconoce que ha sido un privilegio estar en esta sociedad pública tantos años, “sobre todo si, como yo, eres de Ceuta y trabajas en tu tierra”, lo que le ha permitido conocer más y mejor a los vecinos de su ciudad.
Carmen se retira sin reproches hacia nada ni nadie, todo son palabras de admiración hacia sus ya excompañeros. Dice que “he tratado de llevarme bien con todo el mundo, también con los jefes, con los que hay lazos familiares”, comenta con una sonrisa.
De esos recuerdos, afirma que se queda con la satisfacción de poder ayudar a los usuarios del servicio que se lo han solicitado y con los que, en algunos casos, también se han creado algunos vínculos personales.






