El pasado 31 de agosto, se publicó en el Diario EL FARO DE CEUTA, página 6, un artículo cuyo autor D. EMILIO LAMORENA, se refería al fallecimiento de mi querido cuñado y excelente amigo, ANTONIO MOLINA GÓMEZ, ceutí de pura cepa y empleado que fue de CEPSA, durante muchos años.
Su texto, con rasgos de caballerosidad, señorío y humanidad, fueron fiel reflejo de su amistad y enorme consideración para mi hermana, hijos y nietos. Pero todos agradecimos en esos momentos de dolor, su grandioso detalle. Distinto por completo, al que algunos pregonan en su ocasional chau chau, y que a la hora de la verdad, les falta horario, presencia y hasta saber estar. Y quiero hacer constar que a pesar del retraso forzado, en mi reconocimiento es todavía mayor para EMILIO LAMORENA.
Antonio, que adoraba el mar, nació muy cerca de la Iglesia de la Virgen de África, supo en todo momento presumir de su Ceuta natal. Hombre honrado y trabajador, sacrificó su salud en la nocturnidad del muelle, atendiendo a cada barco que llegaba, soportando estos vientos de poniente y levante, con su característica humedad, cumpliendo así fielmente con su profesionalidad. Una de esas personas que dejan huella por su honorabilidad y ejemplaridad. Sus últimos momentos fueron llenos de sabor cristiano y absoluta serenidad.
Como dijo E. LAMORENA “saber morir “.
NOSTALGIA
Quiero aprovechar la oportunidad que me brinda esta triste ocasión, para saludar a todo el pueblo de Ceuta, donde viví 25 maravillosos años, desde 2/51 hasta el 8/76, destinado como funcionario por oposición del Ministerio de Hacienda. Al principio me costo adaptarme porque era muy joven, hasta que fui encontrando amistad, confidencialidad, comprensión y amabilidad, que fueron guiando mi vida. Gané mi primer dinero, hice el servicio militar en farmacia, me casé, nació mi hijo y a través de los años, participe en distintas colaboraciones, motivos todos ellos más que suficientes, para recordar con verdadero cariño, todo lo relacionado con Ceuta, sus personas, sus costumbres y lugares emblemáticos de la ciudad: Iglesia de San Francisco, casino militar, Caja de Ahorros, cafetería el Vicentino, calle Real y carnet del Club Atlético de Ceuta, como vocal de su directiva, temporada 1969-1970, entre otros.
No quiero despedirme sin saludar a todos los ceutíes, con cariño eterno y recuerdo duradero. Y recuerdo especial para mi primer amigo M.P.G actualmente, según creo, en la Residencia para personas mayores. Y agradecimiento especial también para la Sra. Directora del FARO DE CEUTA, por si cree conveniente esta publicación llena de sentimentalismo, pero que como dijo el poeta ¿que es la vida?, un frenesí, ¿que es la vida?, una ilusión, una esperanza, un amor.
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