Estar en contacto con la naturaleza es, para algunos, una manera de evadirse del día a día. Aunque este gusto por el aire libre no es compartido por todos, lo que sí está claro es que tiene un gran efecto en las personas. Los científicos quieren dar prueba de esta relación, entre ellos, la doctora Violeta Pina, socia de SEO BirdLife Ceuta.
La profesora de Psicología Evolutiva y de la Educación en la UGR da parte del vínculo entre los beneficios y la conexión con el entorno en un artículo de la revista Alcudón. El formato, desarrollado por la asociación local, se hace eco de diferentes aspectos relativos a las aves.
Ellas son, precisamente, una de las grandes protagonistas de las investigaciones. Escuchar su canto es una especie de terapia que combate el estrés, la ansiedad y otra sintomatología relacionada con alteraciones en la salud mental.
Diferentes estudios
Desde China hasta Estados Unidos, varios son los estudiosos que se han interesado por ahondar en este lazo. Todos ellos comprobaron a través de indagaciones que las personas responden positivamente a los sonidos emitidos por los pájaros.
Las mismas pesquisas señalan en sus conclusiones que podría ser viable recomendar a pacientes acudir a parques o centros para aliviar el ruido mental. Todos esos avances internacionales, sin embargo, no han llegado aún a España.
Son, como mucho, un eco, según apunta la doctora en el texto titulado ‘Necesitamos tener más pájaros en la cabeza: la relación entre la salud mental y las aves’. No solo contribuye al ser humano oírlas. Contemplarlas también es útil para evadirse.
“Su observación conecta con la naturaleza de una manera única. Estar en este tipo de ambientes puede inducir a un estado de atención plena que ayuda a estar presente en el momento y a reducir pensamientos rumiativos o negativos”, apunta la experta en el escrito.
Defender el planeta
Más allá de utilizar el sentido del oído o de la vista para desembocar en un ambiente de serenidad, las zonas verdes en sí mismas aportan su gratino de arena al estado de ánimo.
Es por ello por lo que, tanto Pina como otros expertos, consideran que es esencial proteger el planeta. No lo es solo por la necesidad de cuidarlo para existir. Lo es también para preservar esos rincones que nos facilitan alcanzar una salud mental limpia.
“Considero necesario que la población sepa que la ciencia subraya la importancia de salvaguardar la biodiversidad en áreas urbanas y rurales para preservar los hábitats de las aves, no sólo como una mejora para el mundo en general, sino también para el ser humano”, destaca la doctora.
La razón por la que decidió llevar este conocimiento a la publicación ceutí fue, simplemente, porque vio la oportunidad. “La revista Alcudón abrió un plazo para recibir artículos. Pensé que era una oportunidad perfecta para hablar de algo poco conocido como lo es la relación entre los pájaros y este aspecto del hombre”, detalla.
Efecto mental

Los estudios realizados corroboran que el contacto con ellas, es decir, el hecho de verlas y, sobre todo, de percibir su canto produce un efecto positivo. “Aumenta el bienestar subjetivo, disminuye el estrés, así como los síntomas de ansiedad y de depresión”, señala.
“Los efectos pueden mantenerse varias horas después del avistamiento o la escucha”, concreta Pina. No solo las aves son imprescindibles para hacer sentir bien al que decide pasear por el campo. Los árboles y otros elementos que dibujan escenarios de calma también son relevantes en este sentido.
“Los entornos, ya sean parques, humedales o bosques, ayudan a disminuir lo que se conoce rumiación, que son esos pensamientos repetitivos que desgastan. Favorece la atención, la concentración y reduce el estrés”, comenta.
“La presencia de aves y, en general, de biodiversidad potencia ese efecto restaurador. No solo importa estar en un sitio, sino que haya hábitats que sostengan el ‘paisaje sonoro’ en contraposición de esos urbanos con ruido y pocos espacios verdes que se asocian a una peor salud mental”, explica.
Ciudades y naturaleza
De hecho, la doctora señala como digno de preocupación un dato que también recogen otras investigaciones. “Residir en ciudades con mucho tráfico, edificios altos uy calles cementadas está relacionado con niveles más altos de ansiedad y depresión”, menciona.
“Los casos de trastornos de ansiedad han crecido un 70% en los últimos años en España. El número de personas que toma antidepresivos ha incrementado un 50% entre 2012 y 2022. Eso coloca al país como el tercero de la Unión Europea que más los consume”, relata Pina.
“Es por todo esto por lo que creo que las políticas de salud y bienestar deberían apostar más por la salud mental, pero también, por generar y proteger zonas naturales cercanas a lugares residenciales que sean accesibles para cualquiera”, incide.
Una terapia distinta
Los progresos en este terreno que fusiona psicología con medio ambiente han dado como fruto las terapias de avistamiento de aves. “Funciona como una intervención basada en la naturaleza. Combina el paseo suave al aire libre, la observación atenta y la escucha”, expresa.
“Su objetivo es reducir estrés, ansiedad, pensamientos intrusivos, mejorar el estado de ánimo depresivo y el bienestar general con apoyo de la guía de un profesional”, remarca.
Al mismo tiempo, trabaja en la regulación emocional, apacigua la sensación de fatiga y permite un momento de desconexión “del ritmo acelerado” de la rutina diaria. Frena la rumiación y hace que la persona viva ese momento sin ningún tipo de intrusión. “Cuando se hace en grupo, eso crea un propósito y pertenencia, factores de protección ante la depresión y la soledad”, manifiesta.
Pino estima que es posible implementar esta modalidad en Ceuta. “Es una ciudad costera privilegiada con pasos migratorios de aves y cetáceos. Concurren por ella especies que no se ven en otros puntos de la península”, subraya. “No es un detalle menor. Cuanta más diversidad hay, más se relaja el cerebro”, añade.
“Tiene un potencial excelente para desarrollar programas de tratamientos relacionados con los entornos. Solo a diez minutos se puede ir del centro a un espacio verde. Si lo quisiera, podría ser pionera en España en implantar este tipo de terapias que ya se aplican en otras partes del mundo”, concluye.






