Tanto el Teatro Auditorio del Revellín como el Campus Universitario de Ceuta han acogido una nueva y necesaria campaña de donación de sangre organizada por el Centro de Transfusión, Tejidos y Células de Cádiz.
El objetivo de esta iniciativa es reforzar las reservas de sangre tras el reciente periodo vacacional de Semana Santa y, al mismo tiempo, acercar la donación a los jóvenes para garantizar el relevo generacional de donantes.
Por un lado, el Teatro Auditorio del Revellín ha mantenido su jornada habitual con la donación de sangre y plasma, mientras que el Campus Universitario ha servido como punto para captar a nuevos donantes entre los estudiantes, pudiéndose donar específicamente sangre.
La campaña se ha desarrollado en horario de tarde el martes, de 16:30 a 20:30 horas, y continuará este miércoles en horario de mañana, de 09:30 a 13:30 horas.
Desde el servicio de transfusión recuerdan que donar sangre es un gesto sencillo que puede salvar vidas y que resulta imprescindible para el funcionamiento del sistema sanitario.
Gloria Rivero, supervisora del servicio del Centro de Transfusión, Tejidos y Células de Cádiz, ha explicado durante la jornada la importancia de mantener estables los bancos de sangre.
“Los hospitales no funcionan sin sangre”, trasladó Rivero. Las transfusiones son fundamentales para tratar múltiples patologías y situaciones médicas, desde accidentes hasta intervenciones quirúrgicas.
Además, destaca especialmente su importancia en enfermedades graves. “Es un tratamiento fundamental en muchísimas enfermedades, sobre todo el cáncer, leucemias, trasplantes, anemias o accidentes”, agregó.
La campaña llega además en un momento especialmente delicado para las reservas. Tras los días festivos de Semana Santa, la actividad de donación suele descender notablemente, lo que provoca que los bancos de sangre queden en niveles mínimos.
“Ha habido buen tiempo, la gente ha salido, ha ido a todos lados, pero a donar han donado poco. Con lo cual ahora las reservas están justitas”, aseguró la supervisora.
“Queríamos probar a ver si acercando la donación a los estudiantes, a su rutina diaria y a sus estudios, lo ven como algo normal”, dijo Rivero. En este sentido, insistió en la necesidad de garantizar el relevo generacional. “La población va envejeciendo y necesitamos que cada vez más gente joven se sume a donar sangre”, añadió.
Lamentablemente, durante la primera jornada los datos de participación en Ceuta no han sido tan positivos como se esperaba. Según la supervisora, la afluencia de donantes ha sido “muy flojita”.
A pesar de ello, desde el equipo organizador confían en que el mensaje llegue a la ciudadanía y se produzca un aumento de la participación en las próximas horas y en la jornada del miércoles. La experiencia anterior demuestra que Ceuta es una ciudad solidaria cuando se trata de colaborar con este tipo de iniciativas.
En el Campus Universitario, algunos estudiantes ya han decidido dar el paso. Entre ellos se encontraba un joven de 19 años que donaba sangre por primera vez.
Este estudiante de ingeniería informática confesaba que su participación había surgido por casualidad. “Yo no sabía dónde se hacía para donar sangre, pero una amiga me dijo que venía y me animé a acompañarla. Ya que estaba aquí, decidí probar”, detalló.
Relató también que la experiencia había sido positiva y sencilla. “Por ahora muy bien. Son muy amables, te explican todo y es muy simple”, comentó. Además, animó a otros jóvenes a sumarse a la iniciativa. “No son más que unas preguntas y luego te ponen ahí y ya está. Es muy fácil”, afirmó.
En el Teatro Auditorio del Revellín se encontraba una donante cuya experiencia personal la llevó a hacerse habitual. Su nombre es Virginia y lleva más de seis años participando en campañas de donación.
Para ella, donar sangre no es solo un gesto solidario, sino también una forma de devolver la ayuda recibida en el pasado.
Virginia cuenta que su motivación nació tras la enfermedad de su madre. “Mi madre fue a operarse de un cáncer de colon y no había sangre. Desde entonces decidí empezar a donarla yo”, relató.
Desde su experiencia, aseguró que el proceso es rápido y prácticamente indoloro. “Es solo un pinchacito y ya está. No se siente nada”, aseguró.
Más allá de lo físico, Virginia habló también de la satisfacción emocional que supone saber que su donación puede ayudar a otras personas. “Es un ratito que puede beneficiar a muchísima gente”, trasladó.
El llamamiento sigue abierto a toda la ciudadanía. Los profesionales sanitarios animan especialmente a quienes nunca han donado a que se acerquen a los puntos habilitados, se informen y prueben la experiencia, es enriquecedora.
La necesidad de sangre es constante y no entiende de temporadas. Por eso, iniciativas como esta buscan recordar que la solidaridad de unos pocos minutos puede convertirse en una oportunidad de vida para muchas personas.
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