La Gran Cabalgata de la Feria dibujó sonrisas en pequeños y mayores a su paso por las calle de nuestra ciudad, que ya vive con intensidad su feria.
Una tradición que forma parte de la agenda de fiestas y que contó con el respaldo de un gran número de caballas, que no quisieron perder la ocasión de contemplar el espectáculo de camino a una nueva noche en el Real.
Cuatro carrozas decoradas conformaron el desfile de este año transportando a las reinas de nuestras fiestas en una de las citas en las que toman más protagonismo.
No faltaron para animar el paseo los pasacalles animados con personajes de fantasía y ritmos musicales que despertaron las ganas de bailar de cuantos las presenciaban.
La cabalgata es, sin lugar a dudas, uno de los momentos más familiares de la feria. Y no solo de padres e hijos, también de los abuelos. Fueron muchos los que se vieron, encantados, deleitandose del espectáculo y de las caras de felicidad de sus nietos.
La Feria tiene muchas paradas, actos, reuniones y encuentros, pero sin duda la Cabalgata es uno de los más entrañables.
La magia de la cabalgata no reside solo en sus luces o carrozas, sino en la conexión que genera entre vecinos, visitantes y generaciones enteras. Ceuta volvió a demostrar que sabe celebrar en grande. Que siga haciéndolo, que aún quedan días de fiesta, eso sí, siempre con moderación, prudencia y civismo.






