La Guardia Civil ha logrado identificar al joven cuyo cuerpo sin vida fue recuperado en la noche de este domingo en el Muelle de España, en Ceuta. Se trataba de un argelino llamado Bilal, quien llevaba residiendo en el CETI desde hacía unos meses.
Pudo cruzar a Ceuta desde Marruecos junto a dos amigos que ya habían marchado con anterioridad a la Península.
Cuentan que había intentado llegar hasta uno de los ferris para llegar al otro lado del Estrecho. Su cadáver fue localizado por el Servicio Marítimo y los GEAS en el Muelle de España.
Portaba documentación y tras varias gestiones efectuadas por los agentes del Laboratorio de Criminalística, así como los componentes de la Policía Judicial del Instituto Armado, se ha dado oficialidad a esa identificación, notificándose los datos al juzgado, tal y como han confirmado fuentes de la propia Benemérita consultadas por este periódico.
La historia de Bilal y el detalle de las gafas
Bilal Bouacida seguía en la ciudad, sin haber podido cruzar como sus compañeros. Cuando los agentes recogieron su cuerpo sin vida y lo trasladaron a la base ubicada en el puerto pesquero, verificaron que vestía un chándal y además portaba gafas.
Ese dato, el de las lentes, fue el que alarmó a sus propios compañeros argelinos, que supieron que Bilal había perdido la vida. De la sospecha pasaron a la constatación oficial de que se trataba de él.
Ahora, en sus perfiles de redes sociales, comparten imágenes para mostrar su pésame y dolor por quien se quedó atrás, sin poder atravesar el Estrecho, después de una ruta desde Argelia para bordear a nado los espigones y entrar en Ceuta.
Murió ahogado y de frío, como muchos otros jóvenes que han llegado a la ciudad de manera clandestina.
El importante trabajo de la Guardia Civil en las identificaciones de inmigrantes
La Guardia Civil realiza una importante labor en la identificación de los cadáveres de inmigrantes que mueren en las costas de Ceuta o en el entorno del vallado.
Las gestiones realizadas son claves no solo porque ayudan a saber quién era el fallecido, evitando su registro como ‘no identificado’, sino también porque calman a unos parientes atrapados en la ausencia de noticias y en las dudas de no tener claro dónde terminaron sus seres queridos.
Se notifica no solo al juzgado la identidad, sino que además se activa un canal directo de comunicación con los organismos oficiales del país de origen, en este caso Argelia, por si su familia reclama el cuerpo y se puede lograr un traslado para su entierro en su país.
Ahí ya es competencia de la embajada el poder activar los posibles contactos entre naciones para tal fin.
De no efectuarse ese reconocimiento este trámite resultaría inviable. La Benemérita ha logrado varias identificaciones de cadáveres, algunas al momento y, en otras ocasiones, transcurrido un tiempo. Todas son importantes.






