Caídas, resbalones, dificultad para acceder a la playa de San Amaro. Esto es lo que denuncian en Ceuta las personas mayores que acuden a diario a este lugar.
A mediados de julio, esta playa sigue sin ser un espacio habilitado para todos y muchos bañistas lamentan que a estas alturas no se encuentre remedio.
Esta mañana, Faro TV se ha desplazado hasta la parte de la playa de San Amaro ubicada detrás de la gasolinera On 365 Energy para conocer la realidad vivida.
Los bañistas han mostrado su descontento respecto a las complicaciones en los accesos instalados. Han sido varios los que han alzado la voz para reivindicar una playa accesible para todos.
El único acceso: una pasarela resbaladiza
El único acceso habilitado es una pasarela de madera, cuyo estado genera más problemas que soluciones. “Acceso hay, pero está muy mal hecho”, denuncia Ángel Ortega, usuario habitual de la playa.
“Están muy inclinadas las pasarelas y con las chanclas, las personas mayores se resbalan. Yo mismo me caí en las piedras”.
Cuenta que, ante la falta de soluciones por parte de la Ciudad, llegó incluso a improvisar una escalera con piedras para facilitar la bajada, aunque esta iniciativa no duró mucho: “Con tanto ir y venir de gente la escalera se ha ido deshaciendo”.
Una caída con humor
Ortega ha mostrado heridas en la pierna como resultado de una de estas caídas, aunque lo relata con sentido del humor: “Me caí, pero estaban ahí las chicas que limpian la playa, que son las más guapas de Ceuta, y vinieron a ayudarme. Y yo dije, cogedme otra vez”, cuenta entre risas con tono amable.
“Eso se hace de madera, una pasarela desde donde están las piedras, hasta la arena, con espacio para que quepan dos personas y que no resbale. Tan difícil no es”, concluyó Ortega.
Hay que tener cuidado para no caer
El relato de Ángel no es el único. María Teresa López y su marido también coinciden en que la pasarela actual tiene una pendiente excesiva.
“Solamente hay una rampa y está muy pendiente, tienes que tener mucho cuidado para no terminar en el suelo”, comentan.
María Teresa añade que, al principio, la bajada es tan empinada que tuvieron que “hacer chinitas” para bajar.
Inclinación y peligrosidad
La crítica más repetida entre los bañistas es la inclinación y peligrosidad de la superficie, que resbala cuando se llena de arena.
Carlos Jorge, otro usuario habitual, no titubeó en decir que “la playa es magnífica, pero los accesos son deplorables. Si eres una persona mayor o tienes alguna dificultad es inaccesible. Te resbalas”.
Aunque no ha presenciado caídas personalmente, reconoce que él mismo evita la pasarela porque resulta inestable y que el esfuerzo que exige descender puede afectar a las rodillas y tobillos incluso de personas sin problemas de movilidad.
La limpieza, también a la palestra
Pese a la limpieza regular, también hay quejas respecto al estado de higiene general de la playa.
Jorge asegura que por las mañanas puede encontrarse con restos de comida, plásticos y otros desechos.
“He venido esta mañana y estaba todo que daba asco ”. No obstante, reconoce el esfuerzo de las limpiadoras y limpiadores locales. “Ponen esmero, pero si la gente no colabora, es difícil mantenerlo”, lamenta.
Más rampas y de calidad
Frente a este problema, las propuestas son claras: mejorar el acceso existente, construir más rampas en distintos puntos de la playa y, sobre todo, diseñarlas pensando en quienes más lo necesitan, que son las personas mayores.
La mejora de estos accesos no es un lujo, sino una necesidad urgente que afecta directamente a la seguridad y bienestar de muchos ciudadanos que acuden a San Amaro con frecuencia.
Los bañistas piden poder disfrutar de su playa con la misma libertad y tranquilidad que cualquier otro. Que no haya más caídas, no tener que improvisar escaleras y que la playa de San Amaro sea igual para todos.





