La rutina de la Almadrabeta de Ceuta se vio alterada y sorprendida por un visitante inesperado: un rorcual aliblanco, uno de los cetáceos más pequeños dentro de la familia de las ballenas que quedó atrapado en las redes del arte de pesca.
El ejemplar, de aproximadamente ocho metros de longitud, fue detectado en el copo -la parte final de la almadraba- y protagonizó una operación de liberación sin resistencia ni oposición.
Salvar a un gran mamífero
Juan Carlos Rivas, presidente del Centro de Estudio y Conservación de Animales Marinos (Cecam), relató con detalle el procedimiento empleado tanto por tres miembros del Cecam como por los buzos de la Almadrabeta para salvar al gran mamífero marino.
Según explicó, la especie se distingue por tener el vientre y las aletas delanteras de color blanco, una característica que facilitó su identificación en el momento en que fue avistada dentro de la red.
Una "levantá" singular

Tras la entrada del rorcual en el copo se inició la “levantá”, una maniobra habitual en el arte de la almadraba que, en este caso, se llevó a cabo para facilitar la salida del animal.
“Se va corriendo la ballena hacia adentro, hacia donde ya se dice la muerte y ahí es cuando ha cogido poca agua”, explicó. Fue en ese momento cuando tres buzos del equipo, junto con personal de la Almadrabeta, se lanzaron al agua para iniciar el rescate.
El proceso de rescate
El procedimiento consistió en ir levantando poco a poco la red, como en una “levantá” normal, hasta que la ballena quedó con menos agua a su alrededor. En ese punto, la ballena dejó de moverse con fuerza y permitió que los rescatistas se acercaran para ayudarla, sorprendiendo a todos la disposición de esta especie de gran tamaño.
“Ya el animal se queda quieto porque le falta agua, se queda quieto y se deja ayudar”, relató Rivas, subrayando que en esas condiciones es posible maniobrar con mayor seguridad para el equipo y para el propio cetáceo, imprescindible para desarrollar el rescate con éxito.
Hacia la zona de salida
La maniobra, que quedó registrada en vídeo, terminó con éxito cuando los buzos consiguieron guiar al rorcual hacia la zona de salida, conocida como “la faja, y finalmente liberarlo mar adentro”. El ejemplar se marchó nadando con fuerza, lo que confirmó que se encontraba en buen estado.
“Estaba fuerte, bien de salud, tenía algunos parásitos en la cola, pero estaba fuerte y bien de salud, navegaba muy bien”, repitió Rivas convencido.
Una experiencia repetida
El rescate del 7 de agosto no es un hecho aislado. El presidente del Cecam recordó que no es la primera vez que un rorcual aliblanco cae en las redes de la Almadrabeta de Ceuta.
“Este creo que es el tercero o el cuarto que rescatamos en nuestra historia del Cecam”, afirmó, destacando la experiencia acumulada por el equipo en este tipo de intervenciones espectaculares para el ciudadano de a pie.
Su propio peso la asfixiaría
Rivas también aclaró que, por las características físicas de estos animales, no es posible trasladarlos fuera del agua para tratarlos, “ya que su propio peso los asfixiaría”.
Solo en casos de extrema debilidad podrían ser movidos, algo que no era necesario en esta ocasión. Por ello, la única opción viable era “actuar con rapidez para liberarlo in situ”.
Satisfacción en el equipo
El rescate fue recibido con satisfacción por todo el equipo. “Una vez que hemos soltado el rorcual, pues nos hemos puesto más felices que un ocho”, comentó Rivas con humor, reflejando el alivio, la alegría y satisfacción que supuso devolver al animal a su hábitat natural sin percances.
Este tipo de intervenciones, además de salvar la vida de animales marinos, pone de manifiesto la importancia de la coordinación entre pescadores, buzos y entidades como el Cecam, que trabajan para mejorar y velar por el impacto de las actividades humanas sobre la fauna marina.
En esta ocasión, la experiencia y la rápida respuesta permitieron que el rorcual aliblanco volviera al mar abierto sin daños graves, sumando un nuevo episodio exitoso a la historia de rescates en la Almadrabeta de Ceuta.






Si Mohamed 6 y su taifa tuvieran la milesima parte de respeto cuidado y detalle con su propia fauna humana de la del conjunto de partícipes en ésta documentada levataa, doy por seguro que se acabarían por lo menos los muertos que escupe cada día la naturaleza a nuestras costas. Ni sanidad ni educación ni servicios sociales ni mucho menos derecho a la vida. Un Netanyahu con sus propios nacionales y con políticas de yugo hacia los demás. Viva La República Independiente del Rif y Viva la República Democrática Saharaui. Oleeee y chapeaux su gente, nada que ver con el sátrapa y sus lamegüevos