Jornada cumbre la que se vivió ayer en Cuatro Vientos, donde miles de jóvenes se congregaron desde primera hora del día para recibir al Santo Padre y asistir a una Vigilia solemne y profunda, que durante unos minutos fue interrumpida por una tromba de agua sorprendente ya que el sol azotó la capital en las horas previas.
Entre los asistentes a un acto que pasará a la Historia, y no sólo por el ciclotímico clima, que también, sino por el mensaje trascendental que el Papa Benedicto XVI transmitió a una marea de jóvenes oriundas de todos los puntos del planeta, se encontraban alrededor de quinientos jóvenes ceutíes.
“Somos alumnos del Colegio San Agustín de Ceuta que hemos venido a pasar la semana de la Jornada Mundial de la Juventud a Madrid, para conocer al Papa y disfrutar con otros jóvenes católicos de esta experiencia tan maravillosa y conmovedora. Hemos ido a muchos sitios, como el Parque del Retiro, donde hay una preciosa Feria Vocacional, pero sin duda alguna lo que más quiero resaltar es el día del jueves, en el cual después de esperar varias horas al sol, por fin llegó el Santo Padre. Es muy difícil explicar con palabras la emoción del momento, con todos los jóvenes cantando, llorando y levantando con orgullo las banderas de sus países”, es el testimonio que la joven peregrina, Almudena González, dedicó a El Faro.
Tan repleto de felicidad como Almudena estaba Agustín Recio que, acompañado de sesenta y cinco ceutíes, recibió además “de muy buen grado” los manguerazos que, adrede, lanzaron los bomberos para sofocar el calor del sol. Ya durante la Vigilia, no hizo falta porque fue el cielo el que descargó un aguacero de tal intensidad que hasta el discurso se vio interrumpido unos minutos. Pero nada hizo aminorar el calor al amor por el Santo Padre.









