Preguntaba el diputado de Ciudadanos, Javier Varga, al consejero de Fomento, Néstor García León que cuáles eran los planes del Gobierno para fomentar la construcción en Ceuta y, en definitiva, echar una mano a un sector que con la crisis ha sufrido mucho. Pues la respuesta es muy fácil: cumplir con el programa de inversiones que tiene proyectado el Gobierno para la presente legislatura.
Se habla de ciento noventa millones de euros, con lo cual nos encontramos con una media cercana a los cincuenta millones en cada una de las anualidades. Con ese fomento de la obra pública, no a unos niveles de la mitad de los años de la anterior década, pero sí con unas cifras importantes que pueden revitalizar un sector que ha estado muy frenado en los últimos ejercicios. Por supuesto, que existen también otras medidas colaterales que serían de un gran reconocimiento, pero lo importante es que el plan de inversiones no sea papel mojado. Hay un compromiso presupuestario que se debe lograr para que los ciudadanos entiendan que ese anuncio realizado por los políticos se sacará adelante aunque haya dificultades.
Sin embargo, también existe un dicho entre la clase política que se centra en que las obras que no se proyecten durante el primer año o primer año y medio de la legislatura, al final no salen. Porque si se cumple esa media cercana a los cincuenta millones de euros anuales, no nos cabe la menor duda que al final volverá a florecer la construcción en Ceuta, aparte de lograrse otro objetivo también importante que es seguir mejorando las infraestructuras de esta tierra.
Además, tengamos en cuenta que muchas de las infraestructuras anunciadas en ese plan de inversiones son proyectos ya antiguos que, por distintas razones, no se han podido ejecutar a lo largo de los últimos ejercicios económicos como sería el Mercado Central, el Mercado de la Barriada de San José, la Plaza Nicaragua o el enlace de la calle Teniente Coronel Gautier con la Avenida de España a través del Arroyo de Paneque. Se han anunciado en muchas ocasiones y no se han ejecutado, con lo cual el ciudadano, de manera difícil, entendería que volvieran a quedarse en el dajón de los recuerdos porque son promesas necesarias.





