La línea de autobús del Príncipe sufrió en la noche del viernes un apedreamiento que llevó a que el vehículo sufriera la rotura de varias lunas y tuviera que ser escoltado por la Policía Local. No se pudo dar con los autores de este ataque, un ataque que perjudica a todos. A los primeros, a los propios vecinos del Príncipe porque pierden ese enlace en el momento y porque se convierten en paganos, en señalados por la acción incomprensible de unos desaprensivos. La propia empresa también se ve perjudicada. Después de un viernes de satisfacción, en plena celebración de su 70 aniversario, con el detalle a la ciudadanía de poner los servicios gratis, se lleva este golpe porque unos desalmados quieran hacer mal. No hay derecho. De su bajuna acción podía haber habido heridos, podían haber causado un daño mayor. De nuevo, aquellos que no entienden de normas de convivencia ni de entendimiento buscan hacer mal porque sí, buscan hacer daño, buscan poner la nota negativa en donde los demás solo quieren paz. Confiemos no solo en la labor de las fuerzas de seguridad, sino sobre todo en la de los vecinos, en la de los ciudadanos en general para identificar a los que cometen este tipo de acciones para que tengan que responder económicamente de los daños y no vuelvan a provocarlos.






