PP y PSOE se tiran los trastos a la cabeza con la vivienda como protagonista. Ambas formaciones, que tienen ya activado el piloto de las elecciones, empiezan a buscar las grietas en donde generar polémica tomando como referencia el asunto de debate del momento, en este caso, la inversión en vivienda.
Unos y otros se echan en cara el haber iniciado pocas o ninguna acción para la construcción de casas. La celebración de la última Sectorial sobre este asunto ha activado las maquinarias de ambos partidos que parecen centrar su programa en el ‘y tú más’, no en la consecución de logros que repercutan en una mejor vida para la ciudadanía.
Mientras se enfrascan en guerras, al ceutí lo que le importa es que pasa el tiempo y no ve ladrillos. Las peleas enturbian el panorama político mientras se comen el paso de los días hasta llegar al obligado momento de la confesión ante las urnas sin que se hayan materializado las promesas efectuadas.
Estamos asistiendo a un show algo curioso. Por un lado el alcalde Vivas, por otro el delegado Triano y, entre ambos, una mezcla de papeles que da pie a un escenario en el que ya no se sabe cuándo actúan como mandatarios de la plaza con entrega debida a todos los ciudadanos les hayan votado o no, o líderes políticos que sirven a la causa de su propio partido.
Se corre el riesgo de confundir administración y partido hasta el punto de que las líneas divisorias que antes parecían claras, ahora se entremezclan de una manera demasiado peligrosa.
Al ciudadano de a pie le sigue importando lo mismo: que su vida sea más sencilla de llevar y que si quiere comprarse una vivienda lo pueda hacer sin enfrentarse a una carestía de suelo que convierta los precios en imposibles.
Echar raíces aquí sin tener lo más básico convertido en algo sencillo resulta complicado, más aún cuando los partidos confunden hacer política con estar todo el santo día sacando la puntilla a los discursos de uno y otro.






