La noticia que publicamos en nuestra edición de hoy, desde luego, merece una reflexión importante porque en una ciudad como la nuestra que casi el diez por ciento de los trabajadores en paro que cobran una prestación lo estén haciendo de manera ilegal, porque residen en Marruecos, y además es obligatorio de que las autoridades intenten por todos los medios cortar esta sangría para las mismas arcas del Estado. Se necesita de una acción conjunta donde participe también la Ciudad Autónoma, porque esos pisos patera donde se dan de alta más de veinte personas son, por supuesto, un llamamiento importante que no puede pasar desapercibido para nadie. Un t ema que ya denunciamos en este periódico hace algo más de año y medio pero que ha ido ‘in crescendo’ porque quienes estaban obligados a dar las órdenes parecía que preferían mirar hacia otro lado.





